Un viaje vital de 6.000 km que no puede esperar: de Cuenca al Ártico en bicicleta
Beatriz Muñoz y Sandra Morán recorrerán más de 6.000 km en una ruta que han decidido no posponer más

Un viaje vital sobre dos ruedas: de Cuenca a Cabo Norte en bicicleta
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Cuenca
Beatriz Muñoz no prepara un viaje al Ártico para batir marcas ni para coleccionar una foto en el punto más septentrional de Europa. Su decisión de recorrer más de 6.000 kilómetros en bicicleta nace de una certeza personal: esperar ya no era una opción.
Tras el fallecimiento de su madre, el tiempo dejó de ser algo aplazable y se convirtió en presente inmediato.
Junto a su pareja, Sandra Morán, iniciará el próximo 2 de abril un recorrido de tres meses y nueve países que las llevará desde la frontera española hasta Cabo Norte, en Noruega.
Dormirán en tienda, cargarán su vida en alforjas y avanzarán pedaleando hacia el sol de medianoche, en un viaje que comienza mucho antes del primer kilómetro, en Cuenca, y que tiene más de decisión vital que de aventura extrema.
Un viaje que nace de una pérdida
La idea de cruzar Europa en bicicleta llevaba tiempo rondando la cabeza de Beatriz Muñoz, pero siempre quedaba relegada a un futuro impreciso. Todo cambió tras la muerte de su madre. “A raíz de su fallecimiento, algo te cambia por dentro, te cambia la manera de ver la vida y de percibir el tiempo”, explica. Ese impacto personal convirtió una idea aplazada en una decisión firme.
El planteamiento inicial no era pequeño. Bea soñaba con salir desde Tarifa y pedalear hasta el norte de Europa. Finalmente, las limitaciones laborales obligaron a ajustar el plan, pero no el espíritu del viaje. La salida será desde La Junquera, en la frontera con Francia, punto desde el que comenzará una travesía de unos 6.000 kilómetros hasta Cabo Norte.

Beatriz Muñoz y Sandra Morán recorrerán más de 6.000 km en bicicleta desde España al Ártico.

Beatriz Muñoz y Sandra Morán recorrerán más de 6.000 km en bicicleta desde España al Ártico.
De la sorpresa al compromiso
Cuando Beatriz lanzó la propuesta, la reacción inicial de Sandra Morán fue tan directa como sincera. “La primera respuesta fue ‘estás loca’”, reconoce. Sin embargo, apenas diez minutos después, la idea empezó a tomar forma. “Sin que me dijera nada más fui y le dije: ‘Bueno, a ver, cuéntame más, ¿qué tienes en mente?’”.
Sandra aporta al viaje un perfil distinto. Durante años practicó fútbol de forma continuada, hasta que las lesiones la obligaron a dejarlo. La bicicleta apareció primero como una alternativa y terminó convirtiéndose en una pasión compartida. “De niña siempre me había gustado la bicicleta, pero nunca hasta este punto”, señala. Viajar sobre dos ruedas acabó enganchándola.
Una forma de mirar el mundo
Para Beatriz, la bicicleta no es solo un deporte o un medio de transporte. Forma parte de su identidad desde la infancia. “He crecido con la bicicleta. Mi padre ya montaba en bici cuando yo nací”, recuerda. De niña, incluso realizó junto a él el Camino de Santiago, una experiencia que marcó su relación con el cicloturismo.
Esa conexión explica su forma de entender el viaje. “La bici te permite viajar a la velocidad suficiente para poder apreciar el mundo que te rodea más despacio”, afirma. Frente a la burbuja del coche, la bicicleta expone al entorno “para bien y para mal”, obligando a vivirlo de forma directa.
Una bicicleta hecha a medida
Para afrontar este reto, Beatriz ha ido un paso más allá y ha construido su propia bicicleta. No porque sea imprescindible para viajar, sino por una decisión personal largamente postergada. “Nunca había tenido una bicicleta cien por cien adaptada a mí”, explica.
Con experiencia previa montando bicis a partir de piezas sueltas, esta vez quiso diseñar una compañera de viaje específica, eligiendo cada componente. “Me apetecía darme el gusto de tener por primera vez una bicicleta hecha específicamente para mí”, señala. No busca velocidad, sino resistencia y comodidad para muchas horas diarias sobre el sillín.
Tres meses y nueve países
El calendario está marcado: salida el 2 de abril y llegada ideal el 21 de junio, coincidiendo con el sol de medianoche. Sin embargo, ambas evitan obsesionarse con la fecha. “No queremos atarnos demasiado porque nos condicionaría”, explican. El objetivo simbólico es Cabo Norte, pero el verdadero reto es el camino.
La media diaria prevista es de entre 70 y 80 kilómetros. No es una distancia extrema, pero el peso de las bicicletas cargadas añade dificultad. Aun así, coinciden en que la preparación mental es clave. “Casi me atrevería a decir que es mucho más importante que la física”, aseguran. Serán muchas horas pedaleando, con climas cambiantes y condiciones más duras a medida que avancen hacia el norte.
Dormir, convivir y adaptarse
Durante el viaje dormirán mayoritariamente en tienda de campaña. La mayor preocupación ahora mismo no es la convivencia, que asumen con naturalidad, sino la logística diaria. “Encontrar un sitio donde dormir, sobre todo el primer mes cruzando Francia, va a ser complicado”, explican. Más al norte, confían en encontrar mejores infraestructuras ciclistas.
El clima también genera incertidumbre. Tras un invierno especialmente lluvioso, esperan que el tiempo acompañe en las primeras etapas. Aun así, asumen la improvisación como parte esencial del viaje. “Vamos totalmente a la aventura”, resumen.
Mostrar el lado real del cicloturismo
Beatriz y Sandra documentarán la experiencia en redes sociales y en su canal de YouTube 'Pies y pedales'. Su intención no es ofrecer solo imágenes idílicas. “Queremos enseñar el lado más amable, pero también el más real del cicloturismo”, explican. Hablan de las dificultades para encontrar dónde dormir, cocinar o abastecerse en países desconocidos.
Frente a los documentales perfectos, buscan mostrar la experiencia en primera persona, con sus momentos duros y cotidianos. Una forma de acercar la realidad del viaje largo en bicicleta sin edulcorarla.
Cuenca, potencial ciclista pendiente
Aunque actualmente viven fuera, Cuenca sigue siendo el referente emocional de Beatriz. Y también una fuente de frustración. “Me toca un poco la fibra”, reconoce al comparar la ciudad con otras europeas. “Ves ciudades con muchísimo menos potencial muy bien explotadas y aquí no terminamos de saber cómo hacerlo”.
A su juicio, falta infraestructura y protección para el ciclista. “No es una bicicleta, es una persona”, recuerda al hablar de la convivencia con el tráfico. Cree que la clave está en crear espacios seguros y fomentar el respeto mutuo entre conductores y ciclistas.
El éxito, día a día
Llegar a Cabo Norte durante el sol de medianoche sería el cierre perfecto, pero no una condición imprescindible. Para ellas, el éxito se mide de otra forma. “Levantarnos cada día con ganas, pedalear con una sonrisa y sentir que hemos vivido el día al máximo”, explican.
Más allá de los kilómetros, el reto es vivir. Y hacerlo ahora, sin seguir posponiendo lo importante.

Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado...




