Hoy por Hoy Cuenca
Sociedad

“Es una locura”: un pueblo de Cuenca se plantea cambiar de nombre tras las lluvias

Pozoseco bromea con el tiempo mientras muestra su vida rural, sus fiestas y la historia de su topónimo

Pozoseco demuestra que el nombre no lo es todo tras semanas de lluvia

Cuenca

En un invierno marcado por lluvias persistentes y cielos poco dados al anticiclón, hay nombres de pueblos que invitan inevitablemente a la broma. Pozoseco es uno de ellos.

La pedanía conquense, con apenas 17 habitantes, se ha convertido estos días en excusa perfecta para ver el tiempo de una forma más divertida.

En Hoy por Hoy Cuenca hemos conversado con Beatriz Simón, alcaldesa pedánea de Pozoseco. Una charla en la que el agua caída sirve de hilo conductor para hablar de identidad, tradiciones, redes sociales y de una forma de vida que, lejos del ruido urbano, encuentra su equilibrio en lo pequeño. Porque en Pozoseco puede que el pozo ya no esté seco, pero el sentido del humor sigue intacto.

La pedanía de Pozoseco tiene menos de veinte habitantes y ve con buen humor modificar el nombre de la localidad con todo lo que ha llovido.

Entre la autovía y el Júcar

Pozoseco es una pedanía del municipio de Pozorrubielos de la Mancha, en la provincia de Cuenca. Su ubicación es tan concreta como discreta: entre Los Rubielos, Motilla del Palancar, Villanueva de la Jara, la autovía A-3 y el río Júcar. Un enclave rural con solo 17 vecinos censados que, en invierno, se queda aún más silencioso.

Más información

“En invierno somos muy poquitos viviendo allí”, explica Beatriz Simón, que saluda con naturalidad cuando se le pregunta por el estado del famoso pozo tras semanas de lluvias. “Está, yo creo que más que lleno… es una locura”, resume, dejando claro que el nombre del pueblo no atraviesa su mejor momento meteorológico.

La pregunta era una broma, pero también una excusa para asomarse a la vida cotidiana de uno de esos lugares que sobreviven gracias al arraigo de quienes decidieron quedarse o volver cuando otros se marchaban.

Pozoseco es una pedanía del municipio de Pozorrubielos de la Mancha, en la provincia de Cuenca.

Un nombre lleno de leyendas

El origen del nombre es, como ocurre en muchos pueblos pequeños, más legendario que documental. “Hay tantas versiones como personas a las que le preguntes”, admite la alcaldesa pedánea. Algunas hablan de un antiguo apellido, Pozoseco. Otras, mucho más poéticas, sitúan a Santa Teresa de Jesús pasando por la zona camino de Villanueva de la Jara y encontrándose sin agua.

También están las historias transmitidas por las abuelas: “Las lágrimas de una enamorada en plena Reconquista que secaron el pozo”. Beatriz reconoce que no hay una versión segura, pero sí algo claro: “Las leyendas son preciosas”. Y quizá eso sea más importante que la exactitud histórica.

En estos días de lluvia incesante, el contraste entre el nombre y la realidad ha servido para rescatar esas historias y reírse de un invierno que, esta vez, no ha dejado seco a nadie.

Si el invierno es sinónimo de calma, el verano lo cambia todo. Regresan los vecinos, se llenan las casas y el pueblo se anima.

Las fiestas del Corpus Cristie

Si hay un edificio que destaca en Pozoseco es la iglesia de San Julián, el elemento más monumental del pueblo. “Está muy bonita”, explica Beatriz, que recuerda que no hace mucho fue restaurada y pintada, aunque, como tantos edificios rurales, necesita mantenimiento constante.

En torno a la iglesia giran también las principales celebraciones. El pueblo tiene dos fiestas del Corpus: una en junio y otra en agosto. La razón está en una decisión tomada hace muchos años, cuando parte de los vecinos optó por trasladar la celebración al verano para facilitar la asistencia. El resultado es una tradición duplicada que convive sin conflicto.

El Corpus de Pozoseco tiene elementos muy propios. Uno de los más singulares es el baile de la bandera, que se realiza en una de las plazas y se convierte en el eje central de la fiesta. También está “el puñado”, un ritual en el que los cofrades recogen avellanas. “Hay mucho pique”, cuenta Beatriz entre risas, porque no es solo cuestión de cantidad, sino de técnica: dedos hacia abajo, sin apretar ni ahuecar demasiado.

Imagen antigua de las fiestas del Corpus Criste en Pozoseco.

Redes sociales y las Pozolimpiadas

Si el invierno es sinónimo de calma, el verano lo cambia todo. Regresan los vecinos, se llenan las casas y el pueblo se anima. En los últimos años, además, Pozoseco ha encontrado una inesperada ventana al exterior gracias a las redes sociales.

Los influencers Marcos Cantero y Andrea Linares, vecinos del pueblo, están detrás de la cuenta Pozoseco.oficial, con la que han compartido escenas cotidianas que terminaron haciéndose virales. “Es que es así”, dice Beatriz. “Es un pueblo muy pequeñito donde no hay nada de ocio y entonces te lo tienes que buscar tú”.

De ahí nacieron iniciativas como las Pozolimpiadas, una forma de convertir la falta de planes en contenido compartido. “Cuando no hay nada que hacer, pues te lo tienes que inventar”, resume la alcaldesa pedánea, que ve en estas iniciativas una forma divertida y honesta de mostrar la vida rural sin edulcorantes.

Iglesia de San Julián de Pozoseco.

Volver al pueblo

La propia Beatriz Simón es ejemplo de ese regreso a lo esencial. Dejó Madrid “agobiada, angustiada”, convencida de que esa etapa ya había terminado para ella. Volvió al pueblo un verano, se quedó con su abuela y allí conoció a su actual pareja. Hoy vive en Pozoseco, trabaja en Motilla del Palancar, “a solo diez minutos”, destaca, y es madre de la única niña del pueblo.

“Yo estoy superbien”, afirma con rotundidad. “No volvería a una ciudad a vivir”. Su relato no idealiza el mundo rural, pero sí reivindica una tranquilidad que para ella es irrenunciable. La cercanía de los servicios básicos y la posibilidad de conciliar trabajo y vida personal hacen el resto.

Nuevos proyectos

Como alcaldesa pedánea, Beatriz es consciente de las limitaciones presupuestarias de un núcleo tan reducido. Aun así, hay planes. El principal es la restauración de la plaza, un espacio que define como “el centro neurálgico de las fiestas”.

“Se va a intentar hacer algo bonito”, explica, con la idea de que el lugar invite a reunirse y compartir. En Pozoseco, los proyectos se plantean año a año: unas aceras, un arreglo puntual, una mejora visible que mantenga vivo el espacio común.

Un pueblo con ganas

La entrevista termina como empezó, volviendo a la broma del pozo. Con tanta lluvia, Pozoseco ha dejado de hacer honor a su nombre, al menos por ahora. Pero más allá del chiste meteorológico, el pueblo demuestra que incluso los lugares más pequeños pueden contar grandes historias.

Historias de leyendas, de fiestas singulares, de creatividad improvisada y de personas que deciden quedarse. En Pozoseco, el pozo ya no está seco. Y la vida, aunque tranquila, sigue fluyendo.

Paco Auñón

Director y presentador del programa Hoy por Hoy...