Opinión

Menos mal que nos queda la UME

La firma de opinión del jefe de Oftalmología del Mancha Centro, Fernando González del Valle

La firma de opinión | Menos mal que nos queda la UME

Ciudad Real

¿Se rompe España? O ¿Existe España? El encarnizamiento de la lucha política diaria nos pone antes dos visiones drásticas de la realidad de nuestro país. La idea de España está en tensión, atirantada por los que usan su nombre como si fuera un arma arrojadiza y por los que ni siquiera se atreven a pronunciarlo.

Pero España todavía no se ha roto y la UME es un ejemplo de los que aspiran a ser salvados por algo superior a las organizaciones autonómicas. Porque las autonomías supusieron una revolución para los más desfavorecidos, para la España más pobre. Pero después de un cuarto de siglo, la ruleta de la fortuna ha vuelto a girar y, de nuevo, hay que tener suerte para nacer o trabajar en un sitio o en otro, para ser ertzaintza o guardia civil.

Otro ejemplo de las diferencias autonómicas: hay una huelga médica nacional convocada y la Ministra de Sanidad se excusa de sus responsabilidades aduciendo que las mejoras laborales dependen de cada autonomía. Es sabido que si eres mosso d’esquadra cobras más que un policía nacional. Hay que tener suerte, eso es lo que nos dice la Ministra. Lo malo de este pensamiento mágico es que afecta a todos los habitantes de España y sobre todo a los pacientes, que somos todos, ertzaintzas o guardias civiles, enfermeras o médicos.

Hay que defender las fronteras de España y no son las geográficas las que están en peligro ahora. Las verdaderas fronteras amenazadas hoy en día, son las intangibles, las de la sanidad y las de la educación pública, lo que de verdad sustenta el cuerpo y el alma de los españoles actuales, no de los que vivieron en Iberia, en Hispania o en al-Ándalus. El Gobierno (el de ahora y los de antes) confirma que la gestión de sanidad y de educación son autonómicas, aunque la equidad ya se haya roto, quizás porque la aspiración organizativa de España siempre hayan sido las taifas andalusíes.

Hoy en día tenemos más problemas con nuestras propias fronteras internas que con las externas y la población necesita sentir que hay algo superior, administrativo y espiritual. Nos falta una selectividad única, una cartera de servicios sanitarios común, unos mínimos educativos compartidos por todos. La derecha tropieza al fijarse más en la forma que en el fondo y la izquierda se confunde también, pensando que todo se arregla con más transferencias. La derecha y la izquierda se equivocan en no pactar en los temas del alma clásica, la que sustenta la vida y el espíritu, meten la pata para hoy y para el futuro de los españoles, al no pactar para aumentar el gasto público en sanidad y educación.

Menos mal que nos queda la UME, que una y otra vez, como un Sísifo español acarrea la piedra de la equidad, a sabiendas de que va a volver a rodar por la pendiente de la indiferencia de unos y otros. Menos mal que nos queda la UME como símbolo de la españolidad. ¿Y que puede haber algo más español que no premiar a los más generosos con su patria? Pues pagarles muchas veces con duchas frías para quitar el hollín de los ojos y lavar el lodo de la piel. Menos mal que nos queda la UME…