El techo de cristal sigue siendo una realidad para las mujeres en la ciencia: brecha salarial, menos publicaciones y acoso sexual
Hablamos con Eva María Galán e Irene Sevilla, investigadoras castellanomanchegas, sobre la situación del sector
MADRID, 09/02/2026.- Allison Baczynski (izquierda), profesora adjunta de investigación de geociencias en Penn State, dirigió el estudio junto con la investigadora posdoctoral Ophélie McIntosh. Ambas utilizaron equipos especializados para estudiar la muestra y detectar glicina, el aminoácido más simple, una pequeña molécula de dos carbonos que constituye uno de los componentes básicos de la vida. Los análisis de las muestras del asteroide Bennu traídas a la Tierra en 2023 revelaron que contiene aminoácidos, las moléculas o 'ladrillos de la vida' que forman proteínas esenciales para la vida. Pero ¿de dónde proceden? Un estudio señala que podrían haberse originado en los albores del sistema solar. EFE/Jaydyn Isiminger / Penn State -SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)- (EFE)
La igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres sigue siendo inexistente en la sociedad actual. Las mujeres sufren discriminaciones en el mundo laboral y en su vida personal, una realidad que también viven científicas e investigadoras y en la que ponemos el foco en este Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
"Si le preguntas a la gente que te nombre a tres científicos, lo suelen tener bastante claro, pero cuando les dices que te digan a tres científicas siempre salen Marie Curie y Margarita Salas, a partir de ahí ya la gente empieza a dudar", apunta Irene Sevilla, joven investigadora castellanomanchega.
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Y es que solo una veintena de mujeres han ganado un premio Nobel Científico, en comparación a los 572 hombres, siendo precisamente Marie Curie la única mujer en haberlo ganado dos veces (Física, 1903; Química, 1911). La falta de referentes es solo el punto de partida. Según los Institutos Nacionales de Salud, más del 50% de las mujeres que trabajan en el campo de la ciencia, tecnología e ingeniería han sufrido acoso sexual. Y según la Unesco, menos del 30% de los investigadores a nivel mundial son mujeres, no obstante, como recoge el informe She Figures 2024 de la Comisión Europea, las mujeres representan aproximadamente el 48% de las personas que obtienen un título doctoral en Europa, -49% en España. Es decir, la mitad de las personas que tienen un doctorado en el ámbito científico son mujeres. Es aquí, tras la tesis doctoral, donde empieza a disminuir la presencia de investigadoras. Es lo que se conoce como gráfico tijera y su origen es difícil de determinar.
"Es muy complicado saber las causas exactas porque hay muchos estudios que han intentado incidir en cuáles son esas causas, hace varios años se pensaba que esa brecha podía deberse también a las cargas familiares, a las cargas por cuidados de hijos o de personas mayores, pero cada vez se está observando más que incluso las mujeres que no tienen hijos también están sufriendo esa brecha y esas diferencias tan marcadas", explica Eva María Galán, investigadora y directora de la cátedra en humanización en oncología de la Universidad de Castilla-La Mancha y la Asociación Española contra el Cáncer.
Esto hace que las investigadoras alcancen el liderazgo de proyectos a una edad media de entre tres y cinco años mayor que sus compañeros. "Se ha visto, por ejemplo, que los estudios y las publicaciones donde la primera autora y la última son mujeres tienen más dificultades de ser aceptados que las publicaciones en las que el primer y último autor son hombres, ¿por qué?, pues no sabemos ese sesgo muy bien si es un sesgo de los evaluadores o a qué se puede deber, pero esos datos están ahí e indican que tenemos que ir más allá a la hora de analizar qué está ocurriendo", señala Galán.
Se da también el 'Efecto John-Jennifer', que hace referencia a un estudio realizado por la Universidad de Yale en 2012 que constató la existencia de un sesgo de género en la valoración de la competencia de jóvenes aspirantes a científicos y científicas profesionales. "Lo que hicieron fue usar el mismo currículo investigador y firmarlo como Jennifer o John, ese currículo se distribuyó por diferentes grupos de investigación, con investigadores principales tanto hombres como mujeres, lo que se observó es que, independientemente del sexo de la persona que recibía el CV, siempre se ofrecía una mayor cantidad de dinero a John que a Jennifer, pese a que el currículo era exactamente el mismo. Es decir, ese sesgo está ahí, la causa habría que incidir más en por qué se nos exige muchísimo más a las mujeres".
Las mujeres sólo ocupan el 24% de los cargos directivos en institutos de investigación
Exigencia que se traduce en una baja presencia en puestos de liderazgo. Sólo el 38% de los órganos de evaluación y toma de decisión están presididos por mujeres, y la cifra baja al 24% si nos vamos a los cargos directivos en institutos de investigación. "Siempre nos piden más, la exigencia siempre es mayor", incide Galán.
"Justo en mi grupo de investigación la mayoría somos chicas, casi todas de hecho. Estamos haciendo el doctorado, algunas postdoctorado y dos que ya son profesoras. Es verdad que tanto en la carrera como el doctorado puede que seamos incluso más las mujeres en clase, pero a la hora de acceder a altos cargos o escalar en esa trayectoria académica es más difícil", explica Irene Sevilla que lo achaca, en parte, a las tareas de cuidados que asumen mayormente las mujeres y la maternidad. "Imagino que depende de muchos factores, uno principal debe ser la maternidad, se está intentando mejorar las medidas de conciliación, pero va muy despacio. Existe ese techo de cristal, igual en una universidad pública no tanto, pero creo que en una empresa privada sí que existe y que se puede llegar a juzgar la maternidad. Falta por llegar a esta igualdad en cuanto a ocupar cargos más altos y representativos. Quiero y creo pensar que se está avanzando poco a poco", añade la joven investigadora.
Ante esta dinámica surgen las medidas de discriminación positiva, que buscan reducir esta brecha. "Pretenden poner en el mismo punto de partida a dos personas que parten desde un punto desigual. Los datos están ahí, hay causas que no estamos viendo y, hasta que no se corrija, hay que poner medidas de corrección para que estemos al mismo nivel. No es una cuestión de regalarnos nada, es cuestión de acabar con esa brecha que nos separa y que nos está bloqueando el acceso a muchos puestos de responsabilidad o el acceso a financiación", señala Galán.
Políticas que deben de ir de la mano de la divulgación, y para eso existe este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Una fecha que va cobrando relevancia con los años y en la que se pone en valor proyectos como en el que trabaja Irene. "Me encuentro trabajando en cáncer de mama. Mi trabajo consiste en elaborar como unos vehículos que sean más eficaces para transportar fármacos antitumorales de manera que consigamos reducir la toxicidad de estos efectos adversos y secundarios que se ven en los pacientes oncológicos".
Esencial también para seguir con estos proyectos la inversión pública y unas condiciones que permitan a los investigadores trabajar con estabilidad. "El tema de la investigación en España es complicado, si lo comparamos con cualquier país europeo, la inversión pública es mucho menor. Además, es un mundo muy competitivo, es muy vocacional y es inestable, vas saltando de beca en beca y con contratos de un año o dos", concluye Sevilla.
Beatriz Toboso
Periodista en Radio Albacete. Edita y presenta...Periodista en Radio Albacete. Edita y presenta los informativos de Hoy por Hoy Matinal Albacete. Ha pasado por los micrófonos de Onda Cero y CMM Radio, además de por la redacción de Europa Press Castilla-La Mancha, siempre cubriendo la información local y regional. Graduada en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid.