Romantizar la vida
Quizá también sea una forma sofisticada de no mirar de frente lo que duele
La mirada de Toledo: Romantizar la vida (16/02/2026)
Toledo
Pasado ya el 14 de febrero podemos afirmar que hemos sobrevivido, como cada año, al gran despliegue anual del amor en escaparates y redes sociales. Pero tengo la sensación de que, más allá de San Valentín, tenemos últimamente una tendencia a romantizar absolutamente todo, como si de una moda se tratara. Ya no basta solo con enamorarse, sino que parece como tengamos la obligación de romantizar el café de la mañana, la lluvia en la ventana, el trayecto en autobús, y si me apuras, la lista de tareas pendientes.
San Valentín se ha convertido en el gran laboratorio de esta tendencia. No se trata solo de querer a alguien, sino de demostrarlo con fotografías cuidadosamente encuadradas, cenas que parecen sacadas de Pinterest y frases que nadie diría en voz alta sin sentir un poquito de vergüenza. El amor, más que sentirse, se produce. Y aquí la pregunta sociológica es inevitable, ¿qué estamos romantizando exactamente?
Romantizar es bonito, no lo pongo en duda, ya que estoy convencida que el amor mueve montañas, pero, una cosa es poner atención en los pequeños detalles, detenerse, apreciar y otra cuando se convierte en casi una obligación emocional. La romantización constante tiene algo de anestesia. Si el trabajo es precario, lo llamamos mi proyecto. Si estamos agotados, lo convertimos en vida intensa. Si la relación es inestable, decimos que es pasional. Le ponemos música suave a lo que, en realidad, quizá necesite una conversación seria.
Y en el caso de San Valentín, la presión es curiosa. Si tienes pareja, debes celebrarlo bien. Si no la tienes, debes demostrar que estás feliz igualmente. El mandato es el mismo, no puedes quedarte al margen del espectáculo. Tal vez la moda de romantizarlo todo sea una forma de resistencia en tiempos inciertos, una manera de encontrar belleza donde escasea la seguridad. Pero quizá también sea una forma sofisticada de no mirar de frente lo que duele. Porque una cosa es encontrar belleza en lo cotidiano y otra muy distinta convertir en postal lo que necesita cambios reales. A veces no hace falta romantizar la vida… hace falta transformarla.
Natalia Simón
Directora del departamento de Filosofía, Antropología,...Directora del departamento de Filosofía, Antropología, Sociología y Estética de la UCLM