Más allá del paisaje: España, campeona de Europa en biodiversidad
Juan José Sanz Cid, Investigador Científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)

Nómada del viento: ¡Campeones de Europa! (17/02/2026)
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Toledo
Cuando se comparan los 27 países de la Unión Europea en términos de biodiversidad, España aparece de manera constante como uno de los territorios más ricos del continente. Esta posición privilegiada se refleja en prácticamente todos los grandes grupos biológicos, desde las aves hasta las plantas vasculares, pasando por mamíferos, reptiles, anfibios y peces continentales. La magnitud de esta diferencia se aprecia mejor cuando se introducen cifras concretas: España registra más de 85.000 especies conocidas de fauna y flora, una cifra que supera ampliamente a la de países de mayor tamaño como Francia. Esta riqueza no solo se mide en números absolutos, sino también en el elevado porcentaje de especies endémicas, es decir, aquellas que no existen en ningún otro lugar del mundo.
En mamíferos, España se sitúa en una posición destacada, con más de 115 especies registradas. Francia presenta cifras similares, en torno a 120, mientras que Alemania se queda en unas 100 y Polonia en torno a 90. Aunque España no es el país con más especies de mamíferos en términos absolutos, sí destaca por la presencia de especies emblemáticas o endémicas. El lince ibérico (Lynx pardinus) es el ejemplo más conocido, pero también lo son el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus) o varias subespecies de murciélagos y pequeños roedores. La coexistencia de fauna mediterránea, atlántica y alpina en un territorio relativamente compacto contribuye a esta diversidad, algo que no ocurre en países más homogéneos climáticamente.
En el caso de las aves, España también es uno de los países más diversos de Europa. Se han registrado más de 630 especies, una cifra que coloca al país en el primer puesto de la Unión Europea. Francia, por ejemplo, ronda las 570 especies, Italia unas 550 y Alemania alrededor de 510. La diferencia no es menor: España alberga entre un 10 % y un 20 % más de especies que la mayoría de sus vecinos europeos. Esta riqueza se explica por su posición estratégica entre Europa y África, que convierte a la península en un corredor migratorio esencial, y por la variedad de ecosistemas que ofrece, desde humedales hasta sistemas montañosos.
Donde España sobresale de manera especialmente clara es en reptiles y anfibios. En reptiles, el país registra más de 60 especies, mientras que Francia tiene alrededor de 40, Italia unas 50 y Alemania apenas 14. La diferencia es tan marcada que España concentra aproximadamente el 35 % de todas las especies de reptiles de Europa. En anfibios, aunque la diversidad es menor, España supera las 30 especies, frente a las 25 de Francia, las 28 de Italia o las 20 de Alemania. La península ibérica actuó como refugio climático durante las glaciaciones, lo que permitió la supervivencia de linajes que desaparecieron en otras regiones europeas. Además, la variedad de microclimas —desde zonas húmedas atlánticas hasta regiones semiáridas en el sureste— favorece la coexistencia de especies con requerimientos ecológicos muy distintos.
En peces continentales, España cuenta con más de 70 especies de agua dulce, muchas de ellas endémicas. Francia tiene alrededor de 80, Italia unas 60 y Alemania cerca de 50. Aunque España no es el país con más especies en términos absolutos, sí destaca por la proporción de especies exclusivas: más del 40 % de sus peces continentales no se encuentran en ningún otro país europeo. Esto se debe al aislamiento de las cuencas hidrográficas, a la compleja orografía peninsular y a la existencia de ríos con características ecológicas muy diferenciadas, como el Ebro, el Tajo o el Guadalquivir.
La flora es, sin duda, uno de los puntos más fuertes de España. Con más de 7.000 especies de plantas vasculares, el país supera ampliamente a Francia, que cuenta con unas 4.700, a Italia, con alrededor de 5.500, y a Alemania, que apenas alcanza las 3.500. Esto significa que España alberga aproximadamente el doble de especies de plantas que Alemania o Francia. Además, el nivel de endemismo es extraordinariamente alto: más de 1.500 especies de plantas españolas son exclusivas del territorio, lo que representa más del 20 % del total. El archipiélago canario es especialmente relevante en este aspecto, ya que concentra una de las floras más singulares del mundo, con tasas de endemismo que superan el 40 %.
En cuanto a los invertebrados, aunque los datos son menos precisos debido a la enorme diversidad del grupo, las estimaciones sitúan a España también en el primer puesto europeo. Se calcula que podría albergar más de 60.000 especies, frente a las aproximadamente 45.000 de Francia o las 33.000 de Alemania. La combinación de climas, altitudes y microhábitats —desde dunas costeras hasta cumbres alpinas— favorece una diversidad difícil de igualar en el continente.
La pregunta clave es por qué España concentra tanta biodiversidad. La respuesta es múltiple. Su posición geográfica, situada en un corredor biogeográfico entre Europa y África, favorece el intercambio genético y la interacción entre especies procedentes de ambos continentes. La variedad climática permite la coexistencia de especies adaptadas a condiciones muy distintas. La historia geológica, marcada por periodos de aislamiento y por el papel de refugio durante las glaciaciones, ha favorecido la supervivencia y diferenciación de muchas especies. La insularidad de Canarias y Baleares añade un componente evolutivo propio, con tasas de endemismo excepcionales. Y la heterogeneidad de hábitats, desde altas montañas hasta desiertos, pasando por humedales, bosques y costas, multiplica las oportunidades ecológicas.
En conjunto, España se sitúa como uno de los territorios más biodiversos de la Unión Europea y, en algunos grupos, como el más rico de todo el continente. Destaca especialmente en aves, reptiles, plantas vasculares e invertebrados, y presenta un nivel de endemismo extraordinario. Esta riqueza convierte al país en un enclave fundamental para la conservación de la biodiversidad europea, y al mismo tiempo supone una responsabilidad considerable: proteger este patrimonio natural único es esencial para garantizar su continuidad en el futuro.
Paisaje sonoro
En estos días con la ligera subida de la temperatura están abandonando sus refugios los murciélagos tras su hibernación. Es posible verlos en el atardecer realizando las primeras cazas de insectos en vuelo por medio de la ecolocación gracias a la emisión de ultrasonidos para poder “ver” a través del sonido el entorno. Recordar que ellos son ciegos. Hoy vamos a escuchar estos sonidos por medio de aparatos específicos que reducen su frecuencia, ya que nosotros no podemos escuchar los ultrasonidos.




