"Debemos conjugar las ventajas de la IA sin perder la escasa capacidad de pensamiento crítico que nos queda"
'Propuestas empresariales para 2026', la firma de opinión de la empresaria y vocal de la Asociación de Importadores y Exportadores de Albacete, Sara Cano

'Propuestas empresariales para 2026', la firma Sara Cano
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Albacete
Uno de nuestros propósitos como empresa para 2026, es tener empleados más satisfechos, con más sentido de pertenencia y con la confianza de manifestar sus necesidades, con la garantía de que haremos todo lo que esté en nuestra mano para poder satisfacerlas. Cuando les preguntamos cuales eran esas necesidades, nos encontramos con un equipo generoso en el que muchos pidieron mayor soporte y conocimientos de y sobre la inteligencia artificial para poder ser más eficientes, más productivos y por tanto poder reducir su carga mental y de trabajo.
Si lo pensamos fríamente y con el foco puesto en nuestro propio interés, se evidencia lo positivo de contar con esta mentalidad en una empresa situada en el medio rural de Albacete, donde a veces y solo a veces, (en contra de lo que cualquier urbanita que se precie podría pensar), los recursos tecnológicos llegan más bien tarde. Sin embargo, el uso de la tecnología y de la IA no está exento de diversas consideraciones éticas que no debemos obviar, más si como en nuestro caso, apuestas por una filosofía de trabajo responsable, para con la sociedad y el medio ambiente. Para empezar, el consumo de agua masivo que muchos no podemos siquiera llegar a cuantificar aunque nos lo expliquen en medida de estadios. Miles de millones de litros de agua se usan para enfriar los cerebros artificiales que almacenan los “conocimientos” de la IA. Y por tanto, usarla para preguntarle cuánta sal debería llevar la receta de arroz del domingo, quizá no es lo más prudente.
Si soy totalmente honesta, cuando plantee este debate, a nadie parecía interesarle el uso responsable de la misma. Debo ser una especie digna de estudio, porque la IA, aunque tengo que reconocer que puede llegar a ser una herramienta muy útil en el mundo de la empresa, me preocupa más de lo que me ayuda. Investigando un poco, con el único fin de ser más consciente en cómo y cuándo la uso, encuentro calma en saber, que hay muchos que como yo, se cuestionan si el ser humano está preparado para una revolución así.
He llegado a oír a una “influencer” a la que siguen miles de personas, decir que ella y otra gente adulta, supuestamente madura, están dejando la terapia psicológica de manos de profesionales cualificados, porque ChatGPT les proporciona mayores dosis de consuelo, más rápido y sobre todo, más barato. ¿Estamos delegando nuestra vida, nuestras decisiones y cuestiones éticas y humanas en máquinas que solo saben de nuestro contexto social aquello que les queremos contar?. Máquinas que no pueden observar nuestros gestos, ni las expresiones faciales que manifiestan el torrente emocional interior, que no saben leer entre líneas, ni interpretar el tono de voz. A estas alturas, ya no se si alguien se echaría las manos a la cabeza, si las empresas basasen sus contrataciones y despidos en los consejos que estas máquinas ofrecen por un módico fee mensual.
¿Hay alguien decidiendo qué valores son los que se codifican en los sistemas de IA?, ¿existe una supervisión adecuada, si es que hay la más mínima observancia ética siquiera?
No se trata de huir de la IA y buscar una cueva alejada del mundo en la que vivir, pero si hay algo prioritario, es evitar que las ventajas de esta tecnología, nos roben la escasa capacidad de pensamiento crítico que nos queda y que nos permite cuestionar, si aquello que hacemos con una cotidianidad pasmosa para tratarse de tan reciente hallazgo, puede pasar de ser una pequeña costumbre a priori inofensiva, a tener una repercusión en todo y todos los que nos rodean.
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Hoy por Hoy Albacete (19/02/2026)

Sara Cano
Ballestereña afincada en Valencia, graduada en Marketing e Investigación de Mercados, especializada...




