El año del ruiseñor
"Ser valiente no tiene que ver con el poder, con la fuerza, con las armas o con la violencia..."

La mirada de Toledo: El año del ruiseñor (24/02/2026)
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Toledo
Buenos días, Carlos. Buenos días, oyentes.
La línea de puntos que atraviesa el mapa de tu existencia hasta la equis que señala el tesoro -tu tesoro- la marcan las aventuras de la infancia y los sueños que una vez creíste posibles. Imagino que con el tiempo la realidad los desdibuja y los llena de recuerdos que sabes que no fueron pero que ayudan a coserte el pasado a retazos y tejer eso que llaman memoria.
Uno de los míos, de mis tesoros, es un ejemplar de “Matar a un ruiseñor” del año 1961, apenas un año después de que se publicara en Estados Unidos y que llevara a su autora, Harper Lee, a la historia de la literatura. No recuerdo la fecha en la que anoté en la página tres, la frase “de la biblioteca de mis abuelos”, de donde me lo llevé a escondidas, pero ha ocupado desde entonces palco VIP en la estantería de casa.
Este año se cumplen cien del nacimiento de Harper Lee y la pasada semana diez de su fallecimiento. El destino -sea eso lo que sea- ha querido que el actor Robert Duvall falleciera sólo unos días antes de este sincrónico aniversario de ruiseñores. Y sí, ya sé que todos han recordado sus maravillosas actuaciones en “El padrino” o “Apocalypse now”, pero a mi no se me olvida su singular actuación en “Matar a un ruiseñor” en el papel del extraño y protector Boo Radley.
Pero eso da igual; en realidad llevo buscando desde enero una excusa para hablarles del libro de Harper Lee porque me gustaría que disfrutaran de una lectura que no sólo no ha pasado de moda, es que puede servirnos de guía y de referencia para afrontar algunos de los irracionales marcos ideológicos que nos rodean.
“Matar un ruiseñor” es un libro delicioso, sí, seguramente esa sea la palabra que mejor lo acompañe. Tiene de todo y para todos, da para hablar de aventuras, de leyes, de racismo, de dramas, de justicia, de infancia, de presión social, de historia, de la maldad aprendida del ser humano y de la bondad de aquellos que la combaten y, sobre todo, de tener las cosas -las importantes- claras, de la coherencia personal y del precio que cada uno esté dispuesto a pagar por mantenerla a costa, incluso, de su propia seguridad.
Mediado el libro, en el capítulo 11, el abogado Atticus Finch le explica a su hijo Jem que ser valiente no tiene que ver con el poder, con la fuerza, con las armas o con la violencia, que en realidad tiene que ver con hacer tu parte, con cumplir lo tuyo, con la coherencia “Uno es valiente cuando, sabiendo que ha perdido ya antes de empezar, empieza a pesar de todo y sigue hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence”.
“Matar a un ruiseñor”, Harper Lee, 1960. Disfruten del libro.
Hasta el martes que viene. Besos.
Javi Mateo

Javier Mateo
Educador social y exconcejal del Ayuntamiento de Toledo.




