El pregón de la Semana Santa de Cuenca podría ser la despedida del obispo
José María Yanguas reflexiona sobre el significado de la Semana de Pasión conquense y su posible adiós a la diócesis
El obispo de Cuenca reflexiona sobre el sentido de la Semana Santa
Cuenca
La Semana Santa de Cuenca de 2026 tendrá como pregonero al obispo de la diócesis, José María Yanguas, que será el encargado de pronunciar el pregón el próximo 27 de marzo, Viernes de Dolores, en el Teatro Auditorio de Cuenca. El acto, previsto para las 20.00 horas, marca tradicionalmente el inicio de unas celebraciones profundamente arraigadas en la ciudad.
En una entrevista en Hoy por Hoy Cuenca, el obispo reflexiona sobre el significado de asumir esta responsabilidad, su relación con la Semana Santa conquense y el mensaje que desea trasladar a fieles y nazarenos.
Tras más de dos décadas al frente de la diócesis, Yanguas ofrece también una mirada personal sobre la evolución de esta tradición y sobre el papel que ocupa en la vida de muchos conquenses.
José María Yanguas junto al presidente de la Junta de Cofradías de Cuenca, Jorge Sánchez Albendea. / Junta de Cofradías
Un encargo recibido con serenidad
El nombramiento como pregonero llegó para el obispo como una responsabilidad asumida con naturalidad. Yanguas explica que no necesitó reflexionarlo demasiado porque entendió la designación como una muestra de confianza y, al mismo tiempo, como una tarea vinculada a su propia misión pastoral.
“No lo pensé porque soy consciente de que es un gesto de confianza y al mismo tiempo de responsabilidad”, afirma. El obispo recuerda además que se trata de un encargo especial en una ciudad que vive estos días con gran intensidad. “Supone ser designado pregonero de la Semana Santa en una ciudad como esta que vive con extraordinaria intensidad esos días”.
En ese sentido, considera que el pregón encaja plenamente con la misión que, según explica, comparten los cristianos y particularmente quienes tienen responsabilidades pastorales. “La recibí con la serenidad de quien recibe un encargo cuyo contenido está estrechamente ligado con la misión de un obispo y de todo cristiano, que es anunciar el misterio de la salvación”.
Monseñor Yanguas a la derecha del cartel anunciador de la Semana de Cuenca de 2026, obra de Pedro José Ruiz. / Junta de Cofradías
El pregón como anuncio del Evangelio
Para Yanguas, la función del pregonero no es únicamente abrir simbólicamente las celebraciones, sino recordar el significado religioso que sustenta la Semana Santa.
A su juicio, comprender el sentido profundo de estas celebraciones ayuda a entender el alcance del encargo. “Si uno comprende cuál es la verdad de la Semana Santa, el encargo de ser pregonero es una oportunidad especial para cumplir el mandato de Cristo”, señala.
En esa línea, recuerda el sentido evangelizador que atribuye al pregón: “Id por todo el mundo y predicad, anunciad, pregonad el Evangelio”. Por ello, asegura que aceptó la propuesta “con mucho gusto”, consciente de que se trata de una ocasión para transmitir el mensaje central de estas fechas.
El obispo Yanguas en la misa del Miércoles de Ceniza de 2024.
“Las imágenes hablan con un lenguaje mudo”
Uno de los aspectos que más llamó la atención tras su nombramiento fue su afirmación de que dejaría que las imágenes de la Semana Santa le “hablasen” antes de escribir el pregón. El obispo mantiene esa idea y asegura que esa experiencia ya se ha producido.
“Claro que me han hablado”, afirma. Para Yanguas, las imágenes no son solo piezas artísticas ni elementos de una tradición cultural, aunque también puedan tener esas dimensiones.
“No se trata de un espectáculo artístico, aunque lo sea, ni de algo costumbrista, ni de la representación sin más de un hecho del pasado”, explica. En su opinión, quienes se acercan a ellas con actitud sincera pueden percibir un mensaje más profundo. “Hablan a quien está dispuesto a escucharlas”, afirma, y añade que lo hacen “con un lenguaje mudo de palabras”.
Según explica, ese diálogo simbólico con las imágenes forma parte de la preparación del pregón y de su reflexión personal sobre lo que representan estas celebraciones.
Un mensaje que no pretende ser propio
A la hora de explicar el contenido que quiere transmitir, Yanguas insiste en que no pretende lanzar un mensaje personal, sino transmitir el significado mismo de la Semana Santa.
“Yo no tengo un mensaje mío que transmitir”, señala. A su juicio, sería “pretencioso” intentar sustituir el contenido propio de estas celebraciones por una interpretación personal.
Por ello, afirma que su intención es simplemente servir de vehículo a ese mensaje. “El Evangelio, la palabra de Dios, el relato y la vivencia de la Semana Santa es lo que quiero transmitir”.
El obispo insiste en que el valor principal de estas fechas reside precisamente en ese contenido, que considera el centro de todo lo que ocurre durante esos días.
Más de dos décadas en Cuenca
Desde su llegada a la diócesis en 2005, Yanguas ha tenido ocasión de vivir durante más de veinte años la Semana Santa en la ciudad. A lo largo de ese tiempo, explica que ha intentado contemplarla desde una doble perspectiva: su dimensión religiosa y su expresión cultural. “Lo importante es vivir la Semana Santa”, afirma, aunque advierte de que sería un error otorgar más valor a la forma que al contenido.
Para el obispo, ambos aspectos deben caminar juntos. “Forma y contenido van necesariamente juntos y cuanto más grande sea el contenido, más bella y digna debe ser su expresión”, señala. En ese sentido, recuerda el trabajo de los artistas que crearon muchas de las imágenes que procesionan durante estos días, a las que describe como “espléndidas”.
Tradición y continuidad
En cuanto a la evolución de la Semana Santa conquense, Yanguas considera que, en un periodo relativamente breve, incluso de dos décadas, no siempre es fácil percibir cambios profundos en una tradición tan consolidada. “Una tradición tan secular como la nuestra no es fácil advertir en pocos años esas mutaciones”, explica.
Aun así, expresa su deseo de que haya crecido la conciencia sobre el sentido auténtico de estas celebraciones. “Pienso y deseo que ha crecido la conciencia de aquello que constituye la verdad de la Semana Santa”, afirma, refiriéndose a la fe y la devoción con la que los conquenses viven los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Mirando al futuro de la Semana Santa
Cuando se le pregunta por el futuro, el obispo señala que le gustaría que la Semana Santa de Cuenca continúe orientándose hacia el respeto a su significado religioso.
En su opinión, es importante que otros factores, aunque legítimos, no prevalezcan sobre los aspectos espirituales. También subraya la importancia de la unión entre las hermandades y del espíritu de concordia que se vive durante estos días.
A su juicio, esa unidad debería prolongarse más allá de la propia Semana Santa y mantenerse durante todo el año.
Un momento especialmente significativo
Entre los recuerdos personales que guarda de estas celebraciones, Yanguas destaca un momento concreto: el recorrido de las imágenes de la Virgen desde la Plaza Mayor hasta el Palacio Episcopal en el descanso de las procesiones.
El obispo explica que lo vive muy de cerca, ya que recibe las imágenes a la entrada del edificio. “Las veo desfilar lentamente”, relata, recordando ese instante como uno de los más significativos para él.
Una celebración que une a los conquenses
Para explicar cómo se vive la Semana Santa en la ciudad, Yanguas recurre a una idea central: su presencia en la vida de muchas personas durante buena parte del año. La describe como “un acontecimiento familiar, de comunión, muy participado y sentido por pequeños y mayores”.
En su opinión, se trata de un patrimonio colectivo que merece conservarse. “Un patrimonio de esa ciudad que vale la pena mantener como expresión de fe, de unidad y de hermandad”, afirma.
Durante esos días, explica, muchas diferencias parecen quedar en segundo plano ante algo que considera más grande y capaz de reunir a la comunidad.
Un pregón que podría ser despedida
La intervención de Yanguas como pregonero llega además en un momento particular de su trayectoria. Tras haber cumplido los 75 años, está a la espera de que el Vaticano acepte su renuncia como obispo, como establece la normativa de la Iglesia.
El propio Yanguas reconoce que el pregón podría interpretarse también como una despedida simbólica. “Puede verse así”, admite.
Tras más de veinte años en Cuenca, afirma que se llevará sobre todo el recuerdo de las personas que ha conocido durante este tiempo. “De gente que quiero y de la cual me siento querido”, dice, convencido de que seguirá considerando la ciudad como una parte importante de su vida.
Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy...Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado su carrera profesional en la SER