Sexo secreto vegetal
Juan José Sanz Cid, Investigador Científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)

Nómada del viento: Sexo verde (10/03/2026)
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Toledo
En estas fechas podemos ver a nuestro alrededor como algunos árboles han iniciado el desarrollo de sus flores o inflorescencias, como es el caso de los almendros (Prunus dulcis) o los chopos (Populus alba). Esto tan llamativo me ha hecho pensar que sería bueno hablar sobre el “sexo en verde”. El mundo vegetal vive una vida sexual mucho más intensa y sorprendente de lo que solemos imaginar porque, aunque las plantas no se mueven, han desarrollado mecanismos extraordinarios para asegurar su reproducción y expandirse por territorios inmensos. La reproducción sexual en plantas se basa en la unión de gametos masculinos y femeninos, un proceso que ocurre dentro de las flores en las angiospermas (árboles caducifolios en general) y en los conos en las gimnospermas (pinos, abetos, cipreses).
El polen, que contiene los gametos masculinos, es una diminuta cápsula diseñada para viajar, resistir sequedad, radiación y cambios bruscos de temperatura, y llegar al estigma de una flor compatible donde germina y forma un tubo que llevará los gametos hasta el óvulo. Paralelamente, muchas plantas recurren también a la reproducción asexual o vegetativa, un sistema que les permite clonarse mediante estolones, rizomas, tubérculos o bulbos, colonizando rápidamente un territorio sin necesidad de fecundación (ni sexo, claro).
El polen es uno de los grandes protagonistas del sexo vegetal. Cada grano es una estructura microscópica que funciona como un vehículo blindado para transportar la información genética masculina. Su diversidad es enorme: hay polen esférico, espinoso, liso, con aperturas o sin ellas, adaptado al viento, insectos, agua o incluso a murciélagos. Su resistencia es tan notable que puede viajar miles de kilómetros impulsado por corrientes atmosféricas.
De hecho, se han detectado nubes de polvo sahariano cargadas de polen africano llegando a Europa, lo que demuestra que las barreras continentales no siempre detienen a estas partículas diminutas.
Sin embargo, que el polen llegue a otro continente no significa que pueda fecundar cualquier planta que encuentre en su camino. Para que la fecundación ocurra deben coincidir varios factores: compatibilidad genética, sincronía en la floración, reconocimiento bioquímico entre polen y estigma y viabilidad del grano tras el viaje. Por eso, aunque el polen de un olivo africano pueda alcanzar Europa, solo podría fecundar a otros olivos y aun así las probabilidades reales son bajas debido al desgaste del viaje y a la falta de coincidencia temporal entre floraciones.
Aun así, existen casos documentados de polinización a larga distancia en especies muy resistentes, especialmente gramíneas y plantas polinizadas por el viento, lo que demuestra que la naturaleza siempre encuentra caminos inesperados
El reino vegetal está lleno de estrategias reproductivas que rozan lo fantástico. Las higueras (Ficus carica), por ejemplo, dependen de avispas diminutas que entran en el interior del higo (infrutescencia -conjunto de frutos- o flor invertida porque crece hacia dentro) para depositar sus huevos y, sin saberlo, polinizan la planta en un proceso tan estrecho que si desaparece una especie desaparece la otra. Algunas orquídeas del género Ophrys imitan a hembras de insectos en forma, color e incluso olor, provocando que los machos intenten copular con la flor y transporten el polen sin darse cuenta.
Otras plantas optan por mecanismos explosivos como el pepinillo del diablo (Ecballium elaterium), que lanza sus semillas a varios metros de distancia mediante un chorro a presión. En los trópicos, flores nocturnas producen grandes cantidades de néctar y emiten señales acústicas que los murciélagos pueden detectar, convirtiéndolos en polinizadores especializados
La organización sexual de las plantas también es diversa. Algunas especies son monoicas, lo que significa que un mismo individuo produce flores masculinas y femeninas. Es el caso del maíz, donde las flores masculinas se agrupan en la parte superior y las femeninas forman las mazorcas, o de los robles y los pinos, que producen estructuras reproductivas de ambos sexos en un solo árbol.
Este sistema facilita la reproducción, aunque muchas especies monoicas han desarrollado mecanismos para evitar la autofecundación y favorecer la diversidad genética. Otras especies son dioicas, es decir, existen plantas macho y plantas hembra. Entre ellas se encuentran el acebo, donde solo las hembras producen las bayas rojas características, el kiwi, que necesita machos y hembras para dar fruto, los sauces y la espinaca. Este sistema obliga a la polinización cruzada y aumenta la variabilidad genética, lo que puede ser una ventaja evolutiva en entornos cambiantes
El sexo vegetal es un universo silencioso pero vibrante, lleno de viajes imposibles, alianzas inesperadas y estrategias que desafían nuestra imaginación. Cada grano de polen que flota en el aire es una historia potencial de fecundación, un intento microscópico de perpetuar la vida en un mundo donde incluso las criaturas inmóviles han aprendido a conquistar distancias y a seducir a otros seres vivos para lograr su objetivo.
Sin embargo, el polen nos provoca alergias porque el sistema inmunitario lo identifica erróneamente como una amenaza y desencadena una respuesta defensiva exagerada. Al inhalarlo, el organismo libera histamina y otras sustancias inflamatorias que producen estornudos, picor, congestión y lagrimeo. Las plantas anemófilas (que aseguran la polinización por el viento) liberan enormes cantidades de polen ligero en determinados periodos, aumentando la exposición.
Paisaje sonoro
Hoy vamos a viajar a los espacios abiertos en la campiña de Castilla La Mancha y escuchar a las grandes rapaces: águila imperial (Aquila adalberti), cuyas llamadas roncas son indistinguibles del águila real (Aquila chrysaetos), busardo ratonero (Buteo buteo), milano real (Milvus milvus), que la mayoría están iniciando su viaje al norte de Europa, y el pequeño cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) que es fácil observarlo en las carreteras cerniéndose en busca de pequeños ratones.




