"El 'no a la guerra' es pura palabrería si no se acompaña de medidas que apoyen el 'sí a la vida digna' de las personas más frágiles y vulnerabilizadas"
La firma de opinión de la catedrática de Trabajo Social y servicios sociales, directora del Instituto Internacional de Ciencias Sociales Aplicadas y directora del GIEMIC
'¿No a la guerra?', la firma de opinión de María José Aguilar
Albacete
El viernes pasado se presentó en las Cortes el Dictamen que realiza anualmente el Observatorio Estatal de la Dependencia, desde hace 26 años. La atención a la dependencia, a pesar de ser uno de los asuntos que más consenso generan, se encuentra muy lejos de lo que correspondería en Europa a un país como el nuestro. Y es que a pesar de que en 2025 la inversión del Sistema de Dependencia fue la más alta hasta ahora (13 mil millones y medio de euros), lo cierto es que esa cifra supone apenas un 0,8 por ciento del PIB, justo la mitad de lo que en promedio dedica el resto de países de la Unión Europea.
La deficiente gestión pública del sistema lejos de mejorar empeora: casi 260 mil personas están a la espera de ser atendidas. De seguir al ritmo del año pasado los procesos de gestión y atención, se necesitarían 10 años para alcanzar la plena atención. Es decir, para que todas las personas dependientes reciban los servicios y apoyos a los que tendrían derecho.
Como viene ocurriendo desde hace años, aunque aumenta el número de personas atendidas, la generación de empleo en uno de los sectores que más puestos de trabajo crea, apenas si ha aumentado. Y esto es así porque las prestaciones son cada vez más low cost y las prestaciones y apoyos que reciben mayoritariamente las personas atendidas no son servicios profesionalizados ni de alta intensidad: el 44 por ciento solo recibe una prestación económica para cuidadoras familiares, de unos escasos 264 euros mensuales de media, que no da para pagar los apoyos necesarios; y casi 70 mil personas dependientes solo disponen de teleasistencia.
La reciente aprobación de un proyecto de Reforma de la Ley de Dependencia no lleva incremento presupuestario alguno, y eso que todavía no se cumple ni con la norma actual. Con esto no se dice que el proyecto de reforma no contenga aspectos positivos, pero sería necesario aumentar en 1.000 millones de euros el presupuesto para la dependencia para que, como indica el dictamen, las buenas intenciones se hagan realidad.
Mil millones puede parecer mucho dinero de los Presupuestos Generales del Estado, pero les recuerdo a las personas oyentes, que hace solo seis días, el Gobierno aprobó una transferencia de más de 1.340 millones de euros al Ministerio de Defensa sin especificar el destino concreto de esos fondos. Sólo el año pasado, el gobierno aprobó más de 6.300 millones de euros adicionales para el mismo ministerio, aparte de los 33 mil millones asignados en los Presupuestos Generales del Estado.
Así que, para eliminar la lista de espera de 10 años y atender a las personas dependientes en nuestro país, bastaría con dedicar al sistema una ínfima parte de cualquiera de las transferencias adicionales que, cada pocas semanas, se hacen “de tapadillo” para comprar armamento. El “no a la guerra” es pura palabrería si no se acompaña de medidas que apoyen el “sí a la vida digna” de las personas más frágiles y vulnerabilizadas de nuestra sociedad.
Hoy por Hoy Matinal Albacete 08:20 horas (16/03/2026)