Mis vikingas

La mirada de Toledo: Mis vikingas
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Toledo
El pasado 12 de marzo tuvo lugar en Madrid el II Encuentro Anual de la Fundación CERMI Mujeres con las Comisiones de la Mujer y de Igualdad de los CERMI autonómicos, un espacio de trabajo y reflexión que reunió a representantes de diferentes territorios para seguir avanzando en la defensa de los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad. Este tipo de encuentros son mucho más que una reunión institucional. Son, sobre todo, espacios de coordinación, de aprendizaje compartido y de construcción colectiva de una agenda común. Una agenda que pone en el centro algo fundamental: la necesidad de mirar la discapacidad también desde una perspectiva de género.
Cuando hablamos de mujeres con discapacidad hablamos de una doble discriminación. Por un lado, la que sigue afectando a las mujeres en nuestra sociedad; y por otro, la que experimentan las personas con discapacidad. Esa intersección genera situaciones de mayor vulnerabilidad, pero también exige respuestas más complejas, más coordinadas y más conscientes de esa realidad.
En ese sentido, el trabajo que impulsa la Fundación CERMI Mujeres y las comisiones de mujer de los CERMI autonómicos resulta fundamental. Estos espacios permiten compartir experiencias, analizar los retos pendientes y fortalecer las estrategias para avanzar hacia una igualdad real y efectiva. En definitiva, reforzar la agenda de igualdad y los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad, combinando el trabajo de coordinación territorial con espacios de reflexión sobre problemas específicos que siguen afectando de forma particular a este colectivo.
Me gustaría recordar que las transformaciones sociales no se producen solo desde las grandes instituciones, sino también desde el trabajo constante que se realiza en los territorios. Y ahí es donde adquiere especial importancia la labor que desarrollan las comisiones autonómicas, como la Comisión de Mujeres de CERMI Castilla-La Mancha a la que tengo el placer de pertenecer, un espacio de participación, diálogo y acción que permite visibilizar las realidades de las mujeres con discapacidad en nuestra comunidad autónoma y trasladar sus demandas a los espacios de decisión.
Detrás de estas comisiones hay profesionales, activistas, mujeres comprometidas y mis vikingas, como nos gusta autodenominarnos en nuestros momentos de apoyo, que trabajan día a día para que la igualdad no sea solo un principio escrito en las leyes, sino una realidad vivida en la vida cotidiana.
Avanzar en los derechos de las mujeres con discapacidad significa avanzar también en la calidad democrática de nuestra sociedad, ya que la igualdad se construye paso a paso, desde el compromiso colectivo, la cooperación entre territorios y la convicción de que ninguna mujer debe quedar atrás.

Natalia Simón
Directora del departamento de Filosofía, Antropología, Sociología y Estética de la UCLM




