Cuando la enfermedad se fabrica. El dolor impuesto en nombre del amor

La mirada de Toledo: Cuando la enfermedad se fabrica. El dolor impuesto en nombre del amor
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Toledo
¿Qué sucede cuando el mayor peligro para un niño no está fuera, sino dentro de casa?
Nos referimos al Síndrome de Munchausen por poderes, enfermedad mental de tipo grave, en la cual un cuidador se inventa o provoca una enfermedad sobre su víctima. Las lesiones provocadas pueden ir desde leves hasta graves permanentes, incluso en un porcentaje del 6 al 20 % los casos acaban en muerte. Las víctimas generalmente son niños de corta edad, pero también, pueden ser víctimas otros colectivos, como ancianos o personas con discapacidad. En todos los casos, el nexo es siempre el mismo, la agresión viene siempre de parte de un cuidador.
Vamos a facilitar datos científicos, no ideológicos, extraídos de estudios clínicos, para explicar de manera clara un fenómeno complejo y difícil de diagnosticar. La revista Anales de Pediatría, publicación oficial de la Asociación Española de Pediatría, recoge un estudio realizado por el Servicio de Pediatría del Hospital Infantil Virgen del Rocío de Sevilla. Sus profesionales afirman que, aunque este trastorno se considera poco frecuente, esta percepción se aleja de la realidad.
En ocho años, este hospital registró seis casos. Si extrapolamos la media de 0,75 casos por año a los 387 hospitales públicos de España, obtendríamos unas 290 víctimas anuales. Aunque es un cálculo hipotético, resulta plausible pensar que exista al menos un caso por hospital. Si el 6% de los casos acaba en muerte, la cifra resultante daría 17.4 infanticidios al año, no registrados en ninguna estadística. Además, en el 25% de los casos, se conocían muertes previas de hermanos, es decir, eran reincidentes.
Reconocemos que estas cifras son “estadística ficción”, aun así, contamos con otros datos oficiales en los que también se invisibiliza una parte de los infanticidios, en concreto la parte en la que la homicida es la madre. Y teniendo en cuenta que en el 100% de los casos de Munchausen por poderes documentados tienen como perpetradora a una mujer, en un 85% la madre y el resto cuidadoras o personal sanitario femenino, los datos oficiales no serían reales.
Datos ministerio de Igualdad en 2024: 48 mujeres, 9 niños y 0 hombres asesinados. Este ministerio solo contabiliza víctimas cuando el agresor es un hombre, invisibilizando los casos en que la agresora es una mujer. Diversas asociaciones denuncian que el ministerio solo reconoce alrededor del 26% de los filicidios, los cometidos por padres, ignorando los perpetrados por madres. Anavid, por ejemplo, documenta cada caso con enlaces directos a noticias publicadas. En el año 2024 contabilizó, 9 filicidios paternos, contra 21 maternos. Desde 2016, el Consejo General del Poder Judicial dejó de diferenciar las estadísticas de filicidios por sexo del agresor. En 2022, tras una petición en el Senado, se reveló que al menos el 50% de los casos son cometidos por madres.
Mientras no aceptemos que las mujeres también pueden torturar o asesinar a sus hijos, incluso en mayor número que los hombres, no podremos diseñar estrategias eficaces para combatir esta realidad. Y mientras el Ministerio de Igualdad insista en invisibilizar los infanticidios maternos, será imposible erradicar esta lacra. Se hace indispensable concienciar a la sociedad para que sepa identificar las señales de este síndrome, y con ello se podrá alertar preventivamente a los profesionales y evitar nuevos casos.
Todas las víctimas cuentan, todas ellas importan y silenciarlas es perpetuar el crimen bajo el disfraz de justicia. Solo cuando miremos el horror sin filtros, podremos empezar a erradicarlo.
Autoras. Maia Balaguer Esparza e Irati Iturri Rodríguez




