La salud mental masculina: El reto de romper el silencio y los estereotipos
La psicóloga Ester Mezcua advierte que, aunque los hombres reportan menos diagnósticos, la tasa de suicidio masculino duplica a la femenina

Esther Mezcua Psicología

La psicóloga Ester Mezcua advierte que, aunque los hombres reportan menos diagnósticos, la tasa de suicidio masculino duplica a la femenina, a menudo debido a una "analfabetización emocional" y a la presión social.
En una reciente intervención en Radio Azul 92.2 FM, la psicóloga Ester Mezcua puso el foco sobre un tema frecuentemente invisibilizado: la salud mental de los varones. A pesar de que las estadísticas muestran menos diagnósticos de trastornos emocionales en hombres que en mujeres, la experta señala que esto no significa que sufran menos, sino que lo manifiestan y gestionan de forma diferente.
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La salud mental masculina: El reto de romper el silencio y los estereotipos
Síntomas camuflados y conductas de riesgo
Uno de los datos más preocupantes compartidos por Mezcua es que la tasa de suicidio en hombres es el doble que la de las mujeres. Además, los varones presentan una mayor tendencia al abuso de sustancias (alcohol y drogas), problemas de alimentación como los atracones y conductas de riesgo.
Según la psicóloga, la depresión en el hombre suele manifestarse de forma distinta a la convencional. En lugar de llanto o tristeza profunda, muchos hombres recurren a la hiperproductividad o el trabajo excesivo como vía de escape para no pensar. Otros síntomas comunes incluyen la irritabilidad, la agresividad, el aislamiento de las amistades y problemas físicos o somatizaciones derivados de la carga de ser el "proveedor" de la familia.
El peso de la educación y el rol de género
La dificultad para pedir ayuda radica, en gran medida, en la socialización. Desde la infancia, a muchos hombres se les ha enseñado a no expresar tristeza ni llorar para no parecer "blandos" o "nenazas". "A los hombres se les ha enseñado a no sentir y eso tiene un precio", afirma Mezcua, quien destaca que existe una analfabetización emocional que les impide identificar o poner palabras a su sufrimiento.
Esto provoca que, históricamente, el hombre acuda al psicólogo solo cuando está "hecho polvo" o su situación es límite. Además, suelen mantener relaciones más superficiales con sus pares, lo que les priva de la ventilación emocional que sí suelen tener las mujeres.
Un cambio generacional en marcha
A pesar del estigma, la tendencia está cambiando. Mezcua observa en su consulta que los varones jóvenes de entorno a 20 años son más capaces de pedir ayuda y expresar sus emociones, mientras que los mayores de 40 años suelen acudir con cargas acumuladas desde la niñez.
Aunque todavía queda camino por recorrer para que los hombres se sientan cómodos compartiendo sus sentimientos, la psicóloga es tajante: “La salud mental no tiene género”. Pedir ayuda profesional, al igual que se acude a un mecánico por una avería técnica, debe verse como un factor protector y no como una debilidad.




