A Bocca Chiusa
La mirada de Toledo, cada martes con Javier Mateo

La mirada de Toledo: A Bocca Chiusa
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Toledo
Acto II, casi al final, la orquesta eleva una melodía que deviene, ya en el primer compás, en una suerte de trance tranquilo a ese lugar en el que encuentras refugio cuando sabes que, cuando termine la música, volverás a la sombra, al nudo en el vientre, a la realidad perturbadora y entrometida que te atormenta. Da igual, te abandonas y dejas que sea la música la que te acune y lo llene todo.
Pero es el coro el que le da vida. Un coro comedido, casi recatado, discreto, que no pronuncia palabra alguna durante más de tres minutos y que te transporta entonando la melodía con la boca cerrada, con un murmullo que se funde maravillosamente con la viola que lo acompaña al cierre.
Es el Coro “A Bocca Chiusa” (boca cerrada) que Giacomo Puccini compuso para cerrar el segundo acto de su ópera “Madama Buterfly” y que se estrenó en 1904
Ir, escuchar, ver y sentir una ópera es una experiencia única; es disfrutar de una forma de arte casi sublime en la que teatro, canto, puesta en escena, coreografía, orquesta y trama forman un todo indisoluble capaz de conmover, de asombrar y de emocionar como pocas. No dejen que los prejuicios, los tópicos o los cuñaos de turno les priven de disfrutar de las sensaciones que transmite Nabucco, Tosca, La Flauta Mágica o La Traviata… y, si pueden, háganlo el Teatro Real, aquí al lado, en Madrid; la experiencia será memorable, se lo aseguro.
Hace unas semanas, uno de los actores nominados a los Oscar, un tal TimothéeChalamet, se desataba entre risas en una entrevista promocional diciendo que nunca trabajaría en el ballet o en la ópera porque son cosas que ya no importan a nadie. O fueron los nervios y la falta de experiencia o fue la necedad del ignorante, esa que te lleva a reírte y criticar lo que no conoces en vez de azuzar tu curiosidad para entenderlo. Ojalá fuera lo primero y, él que puede, se lo cure asistiendo alguna vez al Metropolitan Opera House de Nueva York, su ciudad natal.
Y si no, que ensaye y practique lo de “a bocca chiusa”; es mucho más sano que decir sandeces.
Les dejo aquí un enlace para disfrutar del Coro a Bocca Chiusa de Puccini.

Javier Mateo
Educador social y exconcejal del Ayuntamiento de Toledo.




