Condenado un cazador a pagar 100.800 euros por matar un lince ibérico en Toledo
El ejemplar, una hembra llamada Nenúfar, estaba criando y uno de sus cachorros murió tras su abatimiento

Lince Ibérico - Foto: Luis Romero

El Juzgado de lo Penal número 3 de Toledo ha condenado a un cazador por abatir en 2019 un lince ibérico en Menasalbas. El acusado deberá pagar 100.800 euros de indemnización y ha sido inhabilitado durante tres años para cazar.
Un juzgado de Toledo ha condenado a un cazador por la muerte de un ejemplar de lince ibérico en el término municipal de Menasalbas en junio de 2019. La sentencia le impone el pago de una indemnización de 100.800 euros por los daños causados, además de una multa económica y la inhabilitación durante tres años para el ejercicio de la caza.
La jueza considera probado que el acusado abatió por imprudencia grave a “Nenúfar”, una hembra de lince que formaba parte del programa de recuperación de la especie y que portaba un dispositivo de seguimiento.
En el momento de su muerte, el animal estaba criando a cuatro cachorros. Días después, agentes medioambientales encontraron uno de ellos muerto por inanición, mientras que los otros tres no pudieron ser localizados y se da por hecho que tampoco sobrevivieron.
Los hechos ocurrieron cuando el condenado practicaba la caza sin licencia en vigor y fuera del periodo autorizado. La investigación, llevada a cabo por el SEPRONA de la Guardia Civil, permitió identificar al autor tras el hallazgo del cadáver del animal gracias al sistema de geolocalización del collar que llevaba.
Durante el proceso, el acusado ofreció distintas versiones. En un primer momento reconoció haber disparado a un animal que creyó que era un zorro, aunque posteriormente negó cualquier error. Sin embargo, los investigadores no hallaron restos de ningún zorro en la zona y la munición encontrada en el lince coincidía con la utilizada por el acusado.
Además de la indemnización, la sentencia establece una multa de 1.440 euros. Las acusaciones solicitaban penas más elevadas: la Junta de Castilla-La Mancha reclamaba hasta 500.000 euros, mientras que organizaciones como SEO/BirdLife y WWF pedían mayores indemnizaciones e incluso penas de prisión.
Desde el ámbito conservacionista, WWF ha valorado positivamente la condena, aunque la considera insuficiente en el ámbito penal.
Por su parte, la Federación de Caza de Castilla-La Mancha, personada en el caso, ha subrayado la importancia de actuar con responsabilidad en la práctica cinegética y ha recordado su implicación en la persecución de delitos contra especies protegidas.
La muerte de este ejemplar se produjo en un contexto de recuperación del lince ibérico en España. Según los últimos datos, la población ronda los 3.000 ejemplares en 2025, con un crecimiento significativo en los últimos años tras haber estado en peligro crítico de extinción.




