“Quiero volver al Dakar”: el piloto de Cuenca que se fue a sufrir al desierto
Fernando Domínguez relata su experiencia en rally y presenta la exposición que muestra el esfuerzo de competir como piloto amateur
La experiencia extrema de Fernando Domínguez en el Rally Dakar
Cuenca
No todos los protagonistas del Rally Dakar compiten por ganar. Algunos, como Fernando Domínguez, lo hacen por algo más difícil de medir: la superación personal. Este piloto de Palomares del Campo (Cuenca) ha logrado completar tres ediciones de la prueba más exigente del motor desde una posición alejada de los grandes equipos y con recursos limitados.
Coincidiendo con la exposición Fernando Domínguez, el espíritu combativo del Dakar en el Palacio Provincial de la Diputación de Cuenca, entidad que le patrocina, el piloto ha compartido en una entrevista en Hoy por Hoy Cuenca su experiencia más íntima en el desierto: sacrificio, recuerdos y una pasión que nació en la infancia.
En sus palabras, el Dakar no es solo una carrera, sino “un espíritu de sacrificar muchas cosas” para cumplir un sueño que todavía hoy le parece “irreal”.
El piloto conquense Fernando Domínguez en el estudio central de SER Cuenca. / Cadena SER
El Dakar como sueño y desafío personal
Para Fernando Domínguez, enfrentarse al Rally Dakar es mucho más que una competición. Es la materialización de un sueño que durante años parecía inalcanzable.
“Es un espíritu de sacrificar muchas cosas que tenemos, los sueños que tenemos de niños”, explica. El piloto reconoce que, tras lograr completar su primer Dakar en 2021, todo cambió: “Coger esa cuerda que me ha podido tirar para hacer otros dos años más y seguir viviendo un sueño que todavía no termino de creérmelo”.
Su objetivo nunca ha sido ganar. Frente a los grandes nombres del rally, Domínguez asume su condición de piloto amateur con naturalidad: “Yo esto lo hago para disfrutar… mi objetivo es terminar”.
Soledad, esfuerzo y resistencia
Las imágenes más espectaculares del Dakar suelen mostrar velocidad y paisajes extremos, pero la experiencia real es mucho más dura. Domínguez lo resume con claridad: “El 80% del día estás sufriendo y el 20% que disfrutas es cuando has llegado”.
El piloto ha pasado noches enteras en el desierto reparando su moto o simplemente resistiendo. En esos momentos, asegura, todo se reduce a la fortaleza mental: “Ver que eres consciente del poder que tienes de poder hacerlo realidad y seguir luchando”.
Pese a las dificultades, afirma que pocas veces ha pensado en abandonar. “A mí me llaman en Palomares cabezón desde chiquitito… la cabeza es la que manda”, explica, subrayando el papel clave de la resistencia psicológica en una prueba de estas características.
Competir sin los medios de los grandes
Una de las diferencias más evidentes en el Dakar es la desigualdad entre los equipos oficiales y los pilotos independientes. Sin embargo, Domínguez lo interpreta como una ventaja emocional. “Ellos tienen una presión que yo no podría correr con ella… yo esto lo hago para disfrutar”.
Mientras los grandes equipos compiten por la victoria, él busca completar cada etapa y compartir la experiencia con su entorno. “Mi objetivo es terminar e intentar que mi gente pueda vivir lo que sentimos allí”, señala.
Una infancia marcada por la mecánica
El origen de esta pasión se remonta a su infancia en Palomares del Campo. Domínguez recuerda con nostalgia aquellos años en los que todo empezó. “Yo era un loco de la bicicleta… siempre pensé que iba a ser ciclista”, explica. Sin embargo, todo cambió cuando, con apenas 12 años, se subió por primera vez a una moto: “Aquel día todo cambió”.
Esa curiosidad por la mecánica también marcó su camino profesional. “Me encanta coger una cosa, desmontarla, repararla…”, afirma. Finalmente, estudió automoción y se convirtió en mecánico, una habilidad que hoy resulta fundamental en el Dakar, donde en muchas ocasiones debe arreglar su propia moto.
El espíritu combativo
Uno de los momentos más duros de su trayectoria llegó en el Dakar 2026. Una etapa imposible le obligó a pasar la noche en el desierto tras quedarse atrapado en una zona de dunas.
“Era imposible… caí a la noche e intenté varias veces subir la duna, pero no pude”, relata. Tras recibir autorización de la organización, decidió continuar al día siguiente: “Pasé 12 horas de noche de tormenta de arena, aquello fue una auténtica locura”.
Contra todo pronóstico, logró terminar la etapa y continuar en carrera. Aquella resistencia le valió un reconocimiento inesperado: “Espíritu combativo para Fernando Domínguez”, recuerda sobre el momento en que fue llamado al podio.
El Dakar desde dentro
Esa experiencia vital es la que ahora se refleja en la exposición Fernando Domínguez, el espíritu combativo del Dakar, abierta en el Palacio Provincial de Cuenca. La muestra reúne no solo imágenes, sino también objetos reales utilizados durante la competición: “Está mi moto, está mi casco de este año… el airbag, las botas, la equipación, la tienda donde he dormido las tres semanas”.
Para el piloto, esta exposición tiene un objetivo claro: acercar la realidad del Dakar al público. “Poder enseñarle a la gente el sufrimiento y la realidad que lleva poder hacer esto, sobre todo a nivel amateur”.
La motivación más allá de la meta
Más allá del esfuerzo físico y las dificultades, Domínguez encuentra su motivación en los pequeños momentos y en las personas que le rodean. Al recordar el final de cada Dakar, lo describe como una mezcla de emociones: “Es una sensación de victoria… de haber conseguido algo con un mogollón de esfuerzo y felicidad”.
Incluso llegó a cumplir una promesa familiar: bailar en el podio tras terminar la prueba. “Le prometí a mi hija que si terminaba el Dakar lo iba a bailar… y lo terminé”.
Un camino que continúa
Lejos de plantearse una retirada definitiva, Domínguez deja la puerta abierta a seguir compitiendo. “Si hay oportunidad, por supuesto que voy a volver”, afirma.
Su historia demuestra que, en el Dakar, no todos los logros se miden en clasificación. Algunos, como el suyo, se construyen a base de perseverancia, sacrificio y una convicción inquebrantable.
Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy...Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado su carrera profesional en la SER