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Sociedad

La exclusión de las mujeres en las fiestas también se da un pueblo de Cuenca

Un colectivo de Valera de Abajo reclaman la participación femenina en la celebración de Moros y Cristianos

Valera de Abajo (Cuenca) revive el debate sobre mujeres y tradición festiva

Cuenca

La controversia por el veto a la participación plena de las mujeres en la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto ha reabierto un debate que atraviesa celebraciones religiosas y festivas en distintos puntos del país. La decisión, ratificada recientemente en votación, ha generado un conflicto que va más allá del ámbito local.

En Valera de Abajo (Cuenca), esta polémica ha encontrado eco. El colectivo de Moras y Cristianas denuncia que las mujeres siguen sin poder participar plenamente en las fiestas de Moros y Cristianos del municipio, una situación que, aseguran, llevan años intentando revertir sin éxito.

Un conflicto más allá de Sagunto

La negativa de la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto (Valencia) a permitir la participación plena de mujeres ha provocado un debate social, político e institucional. Sin embargo, este caso no es aislado. Tal y como explica María Motos, miembro del colectivo de Moras y Cristianas de Valera de Abajo, situaciones similares se repiten en diferentes localidades.

“Lo primero que sentimos fue una gran tristeza por ver que no solo pasa en nuestra localidad, que está pasando en muchas más localidades”, afirma. En su opinión, el problema responde a un patrón más amplio: “Es muy triste esta situación en 2026, que sigan apareciendo las barreras que se nos presentan para poder estar dentro de las filas”.

La fiesta de 'Moros y Cristianos' de Valera fue declarada de Interés Turístico Regional en Castilla- La Mancha. / Ayto. Valera de Abajo

Participar más allá del papel secundario

En Valera de Abajo, las mujeres no pueden formar parte activa de las filas de Moros y Cristianos. Su papel, según denuncia el colectivo, queda relegado a tareas de apoyo. “Ahora mismo no podemos participar en ningún tipo de acto, solo de forma meramente de espectadoras o ayudando dentro de las casas a limpiar, a recoger, a cocinar o a preparar los trajes”, explica Motos.

Frente a esta situación, la reivindicación es clara: poder formar parte en igualdad de condiciones. “Nosotros queremos ser íntegramente miembros y tener tanto esos derechos como esas obligaciones”, señala. Entre sus aspiraciones, también figura acceder a cargos dentro de la estructura festiva: “Quizás llegar algún día a ser generalas de dichos o poder llegar a ser de todo tipo de cargos”.

Falta de diálogo

Uno de los principales obstáculos que denuncia el colectivo es la ausencia de comunicación con los responsables de las cofradías o filas. “La primera barrera y única ha sido la comunicación. No han querido comunicarse con nosotras”, afirma Motos. Según relata, han intentado establecer contacto por diferentes vías, sin éxito: “Lo hemos hecho de forma oficial, por carta, por redes sociales, hemos querido sentarnos con ellos para hablar y nunca hemos tenido la aceptación”.

La situación se agravó con la disolución de la asociación que organizaba estas celebraciones. “La acción más fuerte ha sido disolver la asociación para que no podamos recurrir a hablar con nadie”, añade.

Apoyo social desigual

El respaldo a las reivindicaciones del colectivo es desigual. Según explica Motos, existe apoyo tanto dentro como fuera del municipio, aunque este último es más significativo. “Sí que tenemos mucho apoyo dentro del pueblo, pero más fuera del pueblo”, indica. Aun así, también hay sectores que defienden el mantenimiento de la tradición tal como está: “Hay gente dentro del pueblo que está a favor de que la tradición se conserve”.

En cuanto a las instituciones, la postura es ambigua. “En el Ayuntamiento entienden nuestra postura, la apoyan, pero no la apoyan públicamente”, explica. Aunque se han producido reuniones con el consistorio y la parroquia, no han derivado en avances concretos: “No hemos visto que se haya realizado ningún paso para poder realizar ese diálogo”.

“La tradición también somos nosotras”

Uno de los ejes del discurso del colectivo es la reinterpretación del concepto de tradición. Frente al argumento utilizado para justificar la exclusión, reivindican su papel histórico en las celebraciones.

“Siempre se excusan en que es tradición cuando la mujer siempre ha participado en todo”, señala Motos. De ahí surge su lema: “La mujer también es tradición”.

Para el colectivo, el problema radica en el uso de este concepto como barrera: “A nuestro entender es una excusa que es la única que tienen para poder acogerse a que la festividad siga siendo solo para hombres”.

Además, defienden que la evolución es necesaria para garantizar la continuidad de las celebraciones: “La tradición hay que adaptarla, porque crecer en la tradición es adaptarse a los nuevos tiempos”.

Posibles consecuencias

El caso de Sagunto ha puesto sobre la mesa la posibilidad de consecuencias institucionales, como la retirada de honores o acciones legales. Desde Valera de Abajo, observan este escenario con cautela. “Yo pienso que se podría hacer algo, pero hasta qué punto quieren ellos implicarse”, reflexiona Motos sobre el papel de las instituciones.

Mientras tanto, el apoyo entre colectivos se refuerza. La conexión entre ambas luchas evidencia que se trata de una reivindicación compartida en distintos territorios.

El mensaje que lanza el colectivo es de resistencia y apoyo mutuo. “Es una lucha muy dura, porque al final nos estamos enfrentando a muchas miradas”, reconoce Motos. A pesar de las dificultades, insiste en la importancia de alzar la voz: “Defender unos derechos que son fundamentales cuando no todo el mundo cree en ellos es muy difícil”. Desde Valera de Abajo, el respaldo a las mujeres de Sagunto es claro: “Mando ánimos y mucho apoyo”.

Paco Auñón

Director y presentador del programa Hoy por Hoy...