José Luis Serzo reivindica en Cuenca la vanguardia española desde lo rural
El artista albaceteño Serzo presenta en la FAP una exposición que revisita la Escuela de Vallecas desde una mirada contemporánea y reflexiva
Serzo propone una III Escuela de Vallecas en su exposición de Cuenca
Cuenca
La memoria artística de Castilla-La Mancha vuelve a ponerse en primer plano con Acciones para una III Escuela de Vallecas, la nueva exposición del artista albaceteño José Luis Serzo en el Centro de Arte Contemporáneo de la Fundación Antonio Pérez, en Cuenca. Un proyecto que parte de la herencia de uno de los movimientos de vanguardia más relevantes del siglo XX en España para replantearlo desde una mirada actual.
La muestra, comisariada por Jesús Mateo, propone una reflexión sobre el territorio, la identidad y la materialidad a través de instalaciones y obras que conectan pasado y presente. Serzo recupera el espíritu de la Escuela de Vallecas para reinterpretarlo desde su propia trayectoria, marcada por una investigación constante entre lo simbólico y lo tangible.
Una memoria artística reivindicada
La exposición nace, en palabras del propio artista, como un ejercicio de recuperación histórica. “Esta exposición es la reivindicación casi de la memoria de uno de los movimientos que pienso es de los más importantes que se ha producido desde España, de vanguardia, pero al mismo tiempo de los más desconocidos”, explica Serzo.
El proyecto pone el foco en la Escuela de Vallecas, impulsada por artistas como Benjamín Palencia y Alberto Sánchez, y que, según el creador, sigue siendo poco conocida por el gran público. “La gente por lo general tiene muy poco conocimiento de lo que ocurrió a principios del siglo XX en España con estos dos artistas”, subraya.
En este sentido, la propuesta no busca una reconstrucción literal, sino una reinterpretación contemporánea. Serzo plantea su trabajo como una continuación simbólica de aquel impulso creativo que trató de renovar el arte español desde lo rural y lo esencial.
Entre la raíz y la vanguardia
Uno de los ejes del proyecto es el diálogo entre tradición y modernidad. El artista destaca cómo la Escuela de Vallecas supuso un intento de conectar lo local con los lenguajes de vanguardia europeos, sin caer en lo folclórico.
Aquellos artistas emprendían recorridos desde Atocha hasta Vallecas en una suerte de ritual creativo colectivo. “Era una apuesta por lo nacional para intentar emular lo que en Europa se estaba haciendo, pero tomando como referencia lo rural y lo español, no desde un punto de vista folclórico, sino con la raíz”, explica.
Serzo recoge ese legado como un punto de partida más que como un destino cerrado. “Yo de algún modo lo que vengo a hacer es retomar el espíritu que estos dos artistas pusieron con todo su ímpetu”, afirma, insistiendo en la idea de una nueva mirada acorde con el presente.
Reflexión filosófica desde la materia
Más allá del contexto histórico, la exposición plantea una dimensión reflexiva. La obra de Serzo se construye desde lo material como vehículo para pensar la identidad, una idea que atraviesa todo el proyecto.
El artista defiende que este enfoque conecta con la actitud original de los creadores de la Escuela de Vallecas, a quienes define como figuras casi quijotescas. “Pienso que hoy en día se puede recuperar, pero como espíritu de búsqueda”, señala.
Esa búsqueda no está exenta de tensiones. El propio Serzo reconoce que algunos críticos han cuestionado la existencia o el éxito de aquella escuela, pero él se posiciona en contra de esa lectura: “Si uno busca e investiga las obras de estos artistas se dará cuenta pronto de que realmente terminaron cristalizando lo que persiguieron”.
Influencias y legado en el arte español
El artista también reivindica la influencia que la Escuela de Vallecas tuvo en otros creadores de la época. Nombres como Federico García Lorca, Rafael Alberti o Pablo Neruda participaron en aquellos recorridos y compartieron inquietudes con el grupo.
Además, Serzo menciona cómo esa huella se puede rastrear en obras posteriores de distintos artistas, aunque no siempre haya sido reconocida de forma explícita. “Hay obras que no están señaladas como tal, porque se desconoce mucho, pero que están completamente impregnadas de la experiencia vallecano”, explica.
Este análisis refuerza la idea de que el movimiento no fue un episodio aislado, sino un fenómeno con una proyección más amplia en la cultura española.
El mulo de Vallecas
Entre las piezas de la exposición destaca la instalación El mulo de Vallecas, que sintetiza buena parte de las preocupaciones del artista. Se trata de una obra tridimensional que combina elementos escultóricos, teatrales y simbólicos.
“Es claramente un autorretrato”, afirma Serzo, quien describe la pieza como “un autorretrato un poco macabro, esperpéntico”. La obra presenta una figura con cabeza de burro, acompañada de elementos del paisaje manchego y referencias directas a los artistas de la Escuela de Vallecas.
La instalación incorpora piedras con los rostros de Benjamín Palencia y Alberto Sánchez, así como vegetación recogida del entorno. Todo ello configura una escena cargada de significado, donde lo personal y lo colectivo se entrelazan.
Para el artista, esta obra marca también una evolución en su trayectoria: “Es una obra un poco más ambiciosa donde se va poniendo en pie todo lo que he ido aprendiendo o formalizando durante toda mi recorrido”.
Repensar el presente
Más allá de la revisión histórica, Acciones para una III Escuela de Vallecas se plantea como una invitación a reflexionar sobre el presente. La exposición propone repensar la relación con el territorio, la memoria y la identidad en un contexto contemporáneo.
Serzo insiste en la necesidad de recuperar ese “espíritu de búsqueda” que caracterizó a los artistas originales, adaptándolo a las condiciones actuales. Su propuesta no es una repetición del pasado, sino una reinterpretación que busca abrir nuevas posibilidades.
Un diálogo abierto con la tradición
La exposición se presenta como un punto de partida para un proyecto más amplio. A través de sus obras, José Luis Serzo establece un diálogo entre generaciones de artistas y entre distintas formas de entender la creación.
En ese cruce entre memoria y contemporaneidad, el artista reivindica la vigencia de una mirada que, lejos de quedar anclada en la historia, sigue ofreciendo claves para pensar el arte y la identidad en el presente.
Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy...Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado su carrera profesional en la SER