La Amarga y Bellísima Navidad de Pedro Almódovar
La firma de opinión de la profesora Elisabeth Porrero
Firma Opinión| Amarga Navidad
Ciudad Real
Me ha encantado la última película de Almodóvar “Amarga Navidad”. Considero que se trata de un originalísimo ejercicio de metacine y de homenaje al arte en el que se reflexiona sobre la creatividad y esa primera chispa que ha de ponerla en marcha. En el proceso que lleva hasta la concepción de una obra a veces se sufren bloqueos y hemos de esforzarnos por encontrar esa inspiración que puede resistirse a visitarnos. Nuestro paisano ha retratado magistralmente esos momentos y, también, los debates éticos que pueden surgir sobre aquello en lo que nos fijamos para crear y la manera que tenemos de plasmarlo. Incluso, en los diálogos, surgen las preguntas sobre el límite entre la realidad y la ficción.
Aconsejo que cuando vean una película de Almodóvar se fijen muy bien, si no lo hacen ya, en todos los detalles que puedan. No solo resulta siempre muy interesante lo que cuenta sino también cómo lo cuenta. Las ropas de los protagonistas siempre presentarán mucho color, así como el mobiliario, las ropas de las camas, los tapizados de sofás o sillas o las paredes. Pedro tiene por costumbre realizar constantes guiños a diferentes manifestaciones del arte y así podrán ver, por ejemplo en esta obra, estanterías con libros sobre el genial pintor Renoir o Gerogia O’keeffe, conocida como “la madre del modernismo estadounidense”. Por supuesto los cuadros expuestos en las paredes rezuman originalidad y color o habrá posters homenajes a grandes artistas o películas. Nunca falta la buena música y en “Amarga Navidad” podemos erizarnos la piel con dos canciones de su amiga Chavela, interpretadas por ella o por la preciosa voz de Aitana.
Es un inmenso placer disfrutar de una película en la que se pone tanto esmero y cuidado para que, además de un buen argumento, la estética sea tan bella. Pedro Almodóvar lo logra con creces, por eso es un genio del cine.