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Opinión

"Cuestión de elección"

La firma de opinión de Ángela Paloma Martín

Firma de opinión | "Cuestión de elección"

Según el INE, en España hay 8.132 municipios. En Castilla–La Mancha, 919 distribuidos en las cinco provincias. En Ciudad Real, 102. Y un reto en las elecciones municipales de 2027, porque en nuestro país las alcaldesas no llegan a ser ni el 25%.

Y esto ocurre a pesar de que llevamos casi dos décadas con una legislación que pretendía corregir ese desequilibrio. La Ley de Igualdad de 2007 introdujo un principio claro: las listas electorales debían ser equilibradas, con un mínimo del 40% y un máximo del 60% de cada sexo. La ley garantizaba cuántas mujeres había en la lista, pero no necesariamente en qué lugar estaban.

Por ejemplo, en las elecciones europeas de 2014, Falange aumentó la participación de mujeres en su lista un 10%. Ahora bien, si Falange hubiese obtenido tres escaños en el Parlamento Europeo, ninguno habría estado representado por mujeres, porque las tres primeras personas de su lista eran hombres.

Ese es precisamente el debate que intenta abordar la nueva Ley de Paridad de 2024. Conviene explicarlo bien: la ley no cambia en esencia. Seguimos hablando de ese equilibrio del 40%–60%.

Pero sí cambia algo más profundo. La paridad pasa a ser un principio que afecta a la alternancia y también a los espacios donde se ejerce el poder: gobiernos, órganos de decisión e instituciones. Es decir, la ley no solo quiere que estemos, también quiere que estemos donde se toman las decisiones.

Durante años, la igualdad dependía en buena medida de la voluntad de los partidos. Algunos entendieron que había que ordenar las listas de forma más justa, como PSOE e IU, que incorporaron a mujeres y hombres en alternancia.

De hecho, la Ley de Paridad reconoce que comunidades como Castilla-La Mancha ya habían incorporado en su legislación electoral las llamadas listas cremallera, con alternancia entre hombres y mujeres. No es una novedad absoluta. Pero ahora esa lógica se extiende al conjunto del sistema electoral, a través de la modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, y deja de depender de la voluntad política o del territorio, reforzando que la igualdad no es solo cuántas personas hay en una lista, sino cómo se distribuye el poder.

Y entonces, la pregunta es clara: ¿cómo conseguimos que haya más mujeres encabezando listas y, por tanto, más alcaldesas? La respuesta es sencilla para los partidos políticos: eligiéndolas.