"Las máscaras rituales son instrumentos ceremoniales vivos que actúan como puente entre el mundo físico y el espiritual"
'Capuchones y máscaras', la firma de opinión del gerente de Cultural Albacete y director del Teatro Circo, Ricardo Beléndez

'Capuchones y máscaras', la firma de Ricardo Beléndez
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Albacete
El domingo terminábamos la Semana Santa, como en muchos lugares de España, con la procesión de “El Resucitado” y “El encuentro” en el que Jesús se ve con su madre la Virgen María, momento en que se desata la alegría con música, vítores y donde todos los nazarenos y nazarenas, llamados también penitentes, se descubren la cara y la cabeza quitándose el capuchón.
El capuchón de Semana Santa tiene su origen en la Inquisición Española donde la persona condenada debería llevar un cucurucho de cartón en la cabeza, llamado capirote, y una túnica como vestido llamado “sambenito”.
En el siglo XVI fueron las hermandades de penitencia en Sevilla las primeras que adaptaron ese vestido de castigo y lo trasformaron en un símbolo de penitencia y acercamiento al cielo. Todas las personas de la cofradía vestían igual y las túnicas y capuchones pasaron a ser señal de arrepentimiento, de anonimato y de igualdad ante Dios.
Así el capuchón de Semana Santa tiene dos partes y sentidos: el capirote alto es la búsqueda de la elevación espiritual, y el antifaz, la tela que cubre la cara, sirve para mantener la humildad y el anonimato durante las procesiones o estaciones de penitencia. En definitiva es una máscara para un ritual religioso.
El uso de máscaras para rituales tiene sus orígenes en la prehistoria y con el tiempo se fueron también adaptando para representaciones teatrales o para celebraciones festivas, como por ejemplo el carnaval, entre otras muchas cosas.
Las máscaras ocultan la identidad y con ello permiten que la persona que las lleva adopte un nuevo papel o personalidad y así en ceremonias rituales se puede representar a dioses y diosas, a diferentes espíritus o a diversos animales.
Las máscaras rituales son instrumentos ceremoniales vivos que actúan como puente entre el mundo físico y el espiritual. Las personas que las portan se transforman dejando de ser ellas para convertirse en el espíritu que representan y ser punto de unión entre los dioses, los antepasados y las personas del grupo. También se usan en ceremonias de iniciación para marcar el paso de la niñez a la edad adulta o se emplean en rituales para asegurar buenas cosechas, invocar la lluvia o garantizar la fertilidad.
Todo esto, que les cuento, lo puedan ver en una magnifica exposición “Máscaras rituales del Mundo” que está abierta en el Viejo Ayuntamiento, plaza del Altozano, hasta finales de abril.
Impresionantes y llenas de misterios son las máscaras de África y de Oceanía que se pueden disfrutar en el excelente montaje que ha diseñado Juan Antonio Sotos, comisario de la exposición, con piezas de la colección de Arte Popular que Juan Ramírez de Lucas donó al pueblo de Albacete.
En Albacete disponemos de joyas como estas máscaras y les recomiendo que vean que nuestros capuchones de Semana Santa también tienen referentes en otras culturas muy antiguas, ricas y distantes.
Feliz primavera.
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Hoy por Hoy Albacete (07/04/2026)

Ricardo Beléndez
Desde 2015, director gerente de Cultural Albacete y del Teatro Circo. Miembro de la Junta Directiva...




