Hoy por Hoy Cuenca
Ocio y cultura

De Cuenca a Málaga: una aventura en Vespino que reivindica la España rural

Son miembros del club Los Pespinos de Huete (Cuenca) y viajan a Rincón de la Victoria para documentar su aventura por carreteras secundarias

De Cuenca a Málaga: el viaje en Vespino que reivindica la España rural

Cuenca

Cuatro aficionados a las motos clásicas recorrerán España en Vespino durante más de una semana en un proyecto que combina aventura, contenido digital y reivindicación del medio rural. La iniciativa, bautizada como Pespinos to Málaga, parte de una idea espontánea entre amigos que ha acabado convirtiéndose en una travesía planificada por carreteras secundarias.

Desde Huete (Cuenca) hasta Rincón de la Victoria (Málaga), el equipo pretende documentar su experiencia para redes sociales, mostrando la vida en los pueblos, la hospitalidad local y los retos mecánicos de viajar en ciclomotores clásicos.

Durante diez días, los integrantes del grupo Los Pespinos de Huete recorrerán más de 500 kilómetros con un objetivo claro: demostrar que otra forma de viajar más lenta, cercana y auténtica sigue siendo posible.

Una idea espontánea

El origen del proyecto responde a una lógica tan simple como habitual en este tipo de aventuras: una conversación entre amigos. Alberto Cobo lo resume con naturalidad: “Salimos un día de rutilla con la vespino y tomando una caña definimos el reto”.

A partir de esa idea informal, la propuesta tomó forma cuando uno de los integrantes, Alex, mencionó que tenía casa en Rincón de la Victoria. “Pues para allá que nos vamos”, recuerdan.

Desde ese momento comenzó la organización de una ruta que, según sus propios protagonistas, se ha convertido en una realidad casi inesperada. El grupo forma parte de Los Pespinos de Huete, una asociación nacida del juego de palabras entre el pepino, producto emblemático local, y la Vespa, origen del término “pespinos”.

Mario, Alberto y Gabriela, miembros del equipo de 'Pespinos to Málaga'.

El valor de las rutas locales

Antes de plantearse este viaje de largo recorrido, los miembros del grupo ya realizaban salidas habituales por la provincia de Cuenca. Su actividad principal consistía en recorrer pequeños municipios del interior, muchos de ellos con menos de 100 habitantes.

Según explican, estas rutas tienen un componente que va más allá del ocio. “La historia es conocer bien la provincia”, señala Mario Ezno, otro de los miembros del grupo aventurero, destacando también el valor de recuperar una forma de viajar más pausada.

En palabras de los propios protagonistas, “volver un poco a lo de antes y recorrer realmente tu provincia en Vespino te ayuda a conocerla mucho mejor”. Esta filosofía es la que trasladan ahora a un proyecto de mayor escala, en el que el trayecto se convierte en el eje central de la experiencia.

Más de 500 kilómetros en cinco etapas

El recorrido previsto entre Huete y el Rincón de la Victoria abarca aproximadamente 535 kilómetros. La intención inicial es dividir la ruta en etapas de unos 100 kilómetros diarios, lo que supondría alrededor de cinco o seis jornadas de viaje.

Sin embargo, el propio equipo reconoce que la planificación está sujeta a imprevistos. “Quizás a lo mejor sean seis, dependiendo de si se nos rompe algo o si nos encontramos algo bonito en el camino”, explican.

Uno de los aspectos que más les ha sorprendido durante la preparación ha sido la capacidad de las Vespino. Aunque tradicionalmente asociadas a trayectos cortos, aseguran que “son motos realmente duras” y que pueden recorrer más de 80 kilómetros con un solo depósito.

Carreteras secundarias

Uno de los pilares del proyecto es evitar las vías rápidas. No solo por las limitaciones técnicas de los ciclomotores, sino por una decisión consciente de enfoque. “Muchas veces nos desplazamos por autovías y nos perdemos muchas cosas bonitas”, señalan. Por ello, la ruta se desarrollará íntegramente por carreteras secundarias, atravesando pueblos y deteniéndose en ellos.

La intención es clara: “Vamos a cruzar por ellos y nos vamos a parar a saludar, a tomar algo, a darnos un paseo”. Este planteamiento convierte el viaje en una experiencia abierta, donde el contacto con el entorno y las personas forma parte esencial del recorrido.

Turismo rural y contenido digital

El proyecto tiene una dimensión claramente audiovisual. Los participantes documentarán el viaje para redes sociales con vídeos que reflejen tanto las etapas como las vivencias diarias.

El objetivo, según explican, es “transmitir esa cercanía al pueblo” y mostrar una realidad que consideran poco visible. “Queremos acercar a las redes sociales todos esos pueblos donde vamos a pasar”, indican, con la intención de invitar a otros a descubrirlos.

En ese sentido, destacan la importancia de la hostelería local y de las experiencias gastronómicas, así como de los paisajes naturales que encontrarán durante el trayecto: ríos, montañas o pantanos.

La mecánica como parte de la aventura

Si hay un elemento que define el viaje, es el componente mecánico. Los propios protagonistas reconocen que las averías forman parte del plan. “Seguramente se nos van a romper las vespinos, eso está clarísimo”, afirman. Lejos de verlo como un problema, lo interpretan como una oportunidad para generar experiencias y conexiones en los lugares por los que pasen.

El equipo viaja preparado, con conocimientos de mecánica y piezas de repuesto. Aun así, admiten que siempre puede surgir un fallo imprevisto. “Sabemos que siempre puede partir algo que no tengamos en cuenta”, explican.

Un equipo con roles definidos

El grupo está formado por Gabriela, Alex, Alberto y Mario, cada uno con funciones específicas dentro del proyecto. Aunque comparten la afición por las motos, su organización interna responde a una lógica de equipo.

Ellos mismos lo comparan con “el equipo A”, donde cada miembro cumple un papel concreto: desde la organización y la mecánica hasta la comunicación en redes sociales. En el caso de Mario Ezno, titiritero y creador de contenido, su papel resulta clave para la difusión del proyecto, que ya ha comenzado antes incluso del inicio del viaje.

La repercusión digital ha sido uno de los aspectos más llamativos en la fase previa. Según relata Mario, uno de los primeros vídeos publicados alcanzó rápidamente cifras elevadas de interacción, destacando además la respuesta de la comunidad. Entre los comentarios, aseguran haber recibido ofertas de alojamiento, invitaciones a restaurantes e incluso propuestas de guías turísticos. Esta acogida anticipa el potencial impacto del proyecto más allá de la propia experiencia del viaje.

Una aventura con vocación de continuidad

Aunque el foco está puesto en completar la ruta hasta Málaga, los participantes no descartan que esta sea solo la primera de futuras iniciativas. “Antes de llegar, ya te digo yo que esto va a ser el inicio de un gran viaje”, afirman.

Entre sus ideas a largo plazo se plantean incluso rutas internacionales, aunque por ahora la prioridad es completar el recorrido actual. El regreso, de hecho, ya está resuelto de forma práctica: dos furgonetas les esperan en destino, una solución condicionada por las limitaciones laborales y de tiempo.

Paco Auñón

Director y presentador del programa Hoy por Hoy...