Sociedad

¿Cafetería universitaria o negocio turístico?: La crítica de los estudiantes de la UCLM

Los estudiantes del Campus de San Pedro Mártir, en el Casco Histórico de Toledo, denuncian gentrificación y la presencia masiva de turísticas que les expulsa de su espacio de recreo

Los estudiantes de la UCLM, críticos con la turistificación de la cafetería de San Pedro Mártir

En ciudades turísticas, el auge del sector impacta no solo en la vivienda o el comercio, sino que también llega a los espacios más cotidianos. Los estudiantes de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en Toledo, ubicada en el antiguo Convento de San Pedro Mártir, en el Casco Histórico, han denunciado la "turistificación" y "gentrificación" a la que se ha visto sometida la cafetería de su universidad.

¿Cafetería universitaria o negocio turístico?: La crítica de los estudiantes de la UCLM

Lo que tradicionalmente ha sido un espacio de encuentro, descanso y socialización entre clases para los estudiantes de la Universidad de Castilla-La Mancha, ahora es, también, un lugar cada vez más orientado al turismo. La denuncia, que ha se ha extendido por las redes sociales en los últimos días, pone de manifiesto cómo la presión turística en el Casco Histórico llega a transformar incluso espacios universitarios.

"La situación de la cafetería la definiría ahora mismo como insostenible", explica una de las estudiantes, que describe un cambio progresivo pero especialmente notable en el último año. Según su testimonio, la nueva gestión ha impulsado una apertura más clara hacia el público externo, hasta el punto de que "los espacios se quedan directamente publicitados hacia los turistas". 'Everyone welcome' se puede leer en algunos de los carteles e, incluso, tienen conocimiento de que el establecimiento es recomendado circuitos turísticos como un lugar asequible para comer en pleno centro de Toledo.

Dificultades en el día a día

A la presión sobre el espacio se suma el malestar por la evolución de los precios. Pero, más allá de la subida en el bolsillo, el impacto se deja notar en la rutina diaria del alumnado. Durante las horas punta, especialmente entre las 14:00 y 15:00 horas, la coincidencia entre estudiantes y visitantes provoca una elevada ocupación que dificulta encontrar mesa o simplemente disponer de un espacio para descansar entre clases. Esta situación afecta especialmente a quienes pasan largas jornadas en la facultad o no tienen alternativas cercanas más económicas, algo habitual en el Casco Histórico.

Desde el colectivo estudiantil, se insiste en que no se trata únicamente de un negocio, sino de un servicio vinculado a la vida académica ya que también se entiende como un punto "de estudio, descanso y convivencia", lamentan.

Por eso, proponen limitar el acceso mediante carné universitario en determinados horarios o reservar parte del aforo para estudiantes y profesorado, siguiendo modelos aplicados en otras universidades del país. Sin embargo, desde la gerencia del establecimiento se sostiene que la apertura al público general y la actual política de precios son necesarias para garantizar la viabilidad económica del servicio.