Como una respuesta decide tu historia
Opinión elaborada por Lucía García-Talavera Alonso, Iván Gómez Fernández y Laura Martín-Ambrosio Gálvez

La mirada de Toledo: Cómo una respuesta decide tu historia (17/04/2026)
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Toledo (Toledo)
Dicen que hay días que pasan sin dejar huella y otros que se quedan para siempre, aunque muchas veces no los reconocemos mientras ocurren. Solamente lo hacemos después, cuando miramos hacia atrás y pensamos: “Aquel día todo cambió y yo ni siquiera lo sabía”. Hoy estamos aquí para hablar de dos palabras que parecen pequeñas, pero pueden mover mundos. Así es, dos palabras diminutas que cargan con un peso gigante: “si” y “no”.
A veces pensamos que decirlas solamente nos sirve para elegir un camino, pero en realidad usarlas a veces supone un acto de valentía. Y lo extraño es que las decimos todos los días de nuestra vida. En la cafetería, en un mensaje rápido, en nuestro trabajo, con nuestros amigos, familiares o compañeros. Pero hay veces en las que un “si” puede abrir una puerta que no vuelve a cerrarse nunca y que un “no” nos puede salvar de perdernos a nosotros mismos.
A veces decimos que sí por impulso, por no decepcionar o por no complicar a los demás. Pero realmente ese compromiso hace que cada vez que dices un “sí” te estés diciendo que “no” a ti mismo. Exactamente Laura, pero pasa lo mismo con el “no”.
A veces podemos decirlo por miedo a muchas cosas: a fallar, a no estar preparado, a que algo salga mal, etc. Hasta que te das cuenta de que decir “si” cuando tienes miedo puede cambiar por completo tu vida, o incluso tu forma de verte. Supongo que nadie nos enseña que decidir entre un “si” o un “no” también es aprender a escucharnos a nosotros mismos.
Y quizá alguien que nos esté escuchando ahora mismo está justo ahí, en ese punto en el que el corazón tira hacia una dirección y el miedo en otra. Si es así, tranquilo, no hace falta tener todas las respuestas, solo hazte una pregunta honesta: “¿Esto me suma o me resta?” Porque al final nuestra vida no cambia en las fechas importantes, cambia en segundos silenciosos en los que elegimos entre el “si” y el “no”. Un “sí” puede abrirte un camino inesperado y un “no” puede mantenerte en tu zona de confort.
Pero lo importante no es cuál tomes, sino que sea tu decisión, ¿por qué?, porque ahí está su verdadero valor. Por eso esperamos que hoy, cuando tengas que decidir, lo hagas desde la verdad y no desde el miedo, desde la sinceridad y no desde el impulso, desde la conciencia y no desde la obligación. Porque no se trata de elegir lo correcto, sino lo verdadero.




