La procesionaria: el “enemigo silencioso” que pone en riesgo a los perros cada primavera
El aumento de esta plaga, agravado por el cambio climático y la falta de control, eleva el riesgo de reacciones graves en mascotas, donde una actuación rápida puede marcar la diferencia entre la recuperación y secuelas irreversibles.

Entrevista con el veterinario clínico, Francisco Jesús Almodóvar
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Cada primavera, un riesgo aparentemente invisible vuelve a activarse en parques, pinares y zonas urbanas de toda España. La oruga procesionaria, una plaga cada vez más extendida, está detrás de numerosas urgencias veterinarias que pueden tener consecuencias graves —e incluso irreversibles— para los perros.
Así lo advierte el veterinario clínico Francisco Jesús Almodóvar en una entrevista en 'Hoy por Hoy La Manchuela', donde alerta de un aumento de los casos en los últimos años, “cada vez vemos más procesionaria, y el problema está en la falta de control de esta plaga en algunos entornos”, explica.

Porcentaje de pinares con presencia de procesionaria / GV Comunicación

Porcentaje de pinares con presencia de procesionaria / GV Comunicación
Más casos y durante más tiempo
El incremento no solo se debe a una mayor concienciación. Según el especialista, factores como el cambio climático están alargando el ciclo de vida de la procesionaria, que ya no se limita a unas pocas semanas.
Así, señala que “antes su presencia se concentraba en marzo o principios de abril. Ahora estamos viendo casos incluso en mayo”. Esto amplía el periodo de riesgo y aumenta la probabilidad de contacto con animales y personas.
Un peligro difícil de detectar
La procesionaria debe su nombre a su característica forma de desplazarse en fila, como una “procesión”. Sin embargo, detectarla no siempre es sencillo. Tras desarrollarse en los característicos bolsones blancos de los pinos, las orugas descienden al suelo, donde pasan más desapercibidas.
Almodóvar explica que “el perro, que va con el hocico pegado al suelo, suele ser el primero en entrar en contacto”.

Oruga procesionaria / GV Comunicación

Oruga procesionaria / GV Comunicación
¿Por qué es tan peligrosa?
El verdadero riesgo está en sus pelos urticantes, que liberan una toxina altamente agresiva. El contacto puede provocar desde una fuerte reacción alérgica hasta necrosis del tejido.
El veterinario advierte que “puede producir una reacción anafiláctica grave, con dificultad respiratoria, o incluso obligar a amputar parte de la lengua o el labio del animal”.
Los primeros minutos son clave
El margen de actuación tras el contacto es mínimo, ya que “la primera media hora es crucial”, insiste el especialista. En ese tiempo, el animal debe recibir tratamiento veterinario urgente, normalmente con corticoides y antihistamínicos inyectables.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta: evitar zonas con pinos en los meses de riesgo (de finales de febrero a mayo); vigilar constantemente al perro durante los paseos; tener localizado un centro veterinario cercano.

Qué hacer si mi perro ha estado en contacto con una oruga procesionaria / GV Comunicación

Qué hacer si mi perro ha estado en contacto con una oruga procesionaria / GV Comunicación
Errores que pueden empeorar la situación
Uno de los fallos más habituales es intentar limpiar o frotar la zona afectada, porque “eso puede aumentar la absorción de la toxina”, explica Almodóvar. Tampoco se debe manipular la boca del animal ni tocar las orugas con las manos.
En caso de contacto, la recomendación es clara: no intervenir de forma agresiva y acudir de inmediato al veterinario.
Un problema también para las personas
Aunque los casos en humanos son menos frecuentes, el riesgo existe, especialmente en niños. El contacto directo con la oruga puede provocar reacciones inflamatorias similares.
Llamamiento a la prevención
El veterinario también pone el foco en la gestión pública de esta plaga, ya que “las autoridades municipales deben reforzar el control en zonas urbanas”, reclama.
Mientras tanto, insiste en un mensaje claro para los dueños de mascotas, “la mejor prevención es la precaución. Evitar zonas de riesgo en esta época puede marcar la diferencia”.
Porque, como recuerda, lo que parece un simple incidente puede convertirse en cuestión de minutos en una urgencia vital.

El veterinario clínico, Francisco Jesús Almodóvar / GV Comunicación

El veterinario clínico, Francisco Jesús Almodóvar / GV Comunicación

Carolina Martínez
Natural de Albacete. Graduada en Periodismo especializado por la UCLM. Aprendió en Castilla-La Mancha...




