Sociedad

Más naturaleza para mejorar la climatización, así es el Plan de Actuación del Ensanche en Albacete

Fuentes visitables con juegos de agua donde se instalarán toldos vela tensados en las zonas de juegos infantiles y ejes cívicos toldos vegetales, introduciendo así la naturaleza en el entorno urbano y mejorando tanto la climatización como la estética

Centro Cultural El Ensanche de Albacete

El Plan de Actuación Integrada del Ensanche incluye la creación de islas de frescor mediante la instalación de juegos de agua en espacios públicos.

Fuentes visitables con juegos de agua donde se instalarán toldos vela tensados en las zonas de juegos infantiles y ejes cívicos toldos vegetales, introduciendo así la naturaleza en el entorno urbano y mejorando tanto la climatización como la estética.

Además, habrá una importante actuación de ajardinamiento en la plaza José Ramón Martínez Gualda para reducir la dureza de su diseño actual y transformarla en un espacio con mayor presencia vegetal.

Dentro de este PAI, también se instalarán cuatro nuevas estaciones de medición de la calidad del aire y del ruido ambiental, así como nuevos juegos infantiles y biosaludables en las plazas José Ramón Martínez Gualda y San Juan de Dios.

La clave está en comprender que la vegetación no es solo un elemento estético, sino una infraestructura climática con capacidad para regular la temperatura, la humedad y la calidad del aire de forma natural.

El efecto isla de calor y la importancia de la vegetación

El efecto isla de calor urbano se produce cuando materiales como el asfalto, el hormigón o las cubiertas oscuras absorben gran cantidad de radiación solar durante el día y la liberan lentamente por la noche. Esto impide que las ciudades se enfríen y provoca temperaturas nocturnas elevadas, especialmente durante las olas de calor.

La introducción de árboles, parques, jardines y cubiertas verdes ayuda a revertir este proceso. A diferencia de las superficies artificiales, la vegetación absorbe menos calor y lo disipa de forma activa, reduciendo la temperatura ambiental. Estudios realizados en distintas ciudades europeas muestran que las zonas verdes densas pueden registrar entre dos y cinco grados menos que áreas urbanas cercanas sin vegetación.

Otro factor clave es la sombra proporcionada por la vegetación. Los árboles reducen la radiación solar directa sobre calles, plazas y edificios, evitando que las superficies se sobrecalienten.

En los edificios, la presencia de árboles cercanos, fachadas verdes o pérgolas vegetales disminuye la ganancia térmica y reduce la necesidad de recurrir al aire acondicionado. Esto conlleva un menor consumo energético y una reducción de las emisiones asociadas, cerrando así un círculo virtuoso entre naturaleza y sostenibilidad.

Cristina Castellanos

Periodista en Radio Albacete. Edita y presenta...