Francisco Marchante, el alcazareño de 100 años que impulsó el deporte de su pueblo
Francisco Marchante, con el entonces Príncipe Felipe
Alcázar de San Juan
Hay vidas que se cuentan en años, y hay vidas, como la de Francisco Marchante, que se cuentan en hitos y una memoria que desafía al tiempo.
Marchante nació el 7 de mayo de 1926. Fundador del equipo de fútbol X de Alcázar, llegó a ser presidente de la Federación Manchega de Baloncesto en 1953.
Durante su vida, ha recibido un buen número de reconocimientos, entre ellos, la medalla al mérito deportivo en Castilla-La Mancha.
Francisco Marchante: 100 años de vida entregada al deporte
Un siglo de historia
Este mes de mayo, con la llegada de la primavera, Francisco no solo celebra un cumpleaños; celebra un siglo entero de historia. A sus 100 años, nos abre las puertas de su hogar con una lucidez asombrosa.. pero con una voz débil
En la década de los 30, en plena guerra civil, Francisco recuerda el sonido de las sirenas en el barrio del Arenal, el rugido de los aviones y el impacto de aquella bomba que marcó para siempre la esquina de los zapateros
Nos cuenta cómo su padre, ferroviario de profesión, se subía a los trenes con destino a Madrid solo para conseguir un trozo de pan que sus tres hijos esperaban con ansia en casa.
Pero no todo fueron sombras. El reportaje de su vida tiene un capítulo dorado: el amor. En una época sin móviles ni redes sociales, a las chicas se las conquistaba caminando.
Si hay algo que define la "segunda vida" de Francisco, es su pasión por el deporte. Aunque asegura que nunca se calzó las botas para jugar, su labor en los despachos y asambleas fue fundamental para el Alcázar de San Juan que conocemos hoy.
Al preguntarle por la fórmula mágica para llegar al siglo de vida en su estado, Francisco Marchante lo tiene bastante claro: mantener la mente ocupada y el corazón conectado a su pueblo.
En un mundo que corre demasiado rápido, Francisco nos enseña que lo importante es saber caminar, recordar de dónde venimos y, sobre todo, no dejar nunca de pasear por la Castelar.