Hoy por Hoy Albacete
Sociedad

"No podemos salvar el mundo a base de reels, pero sí tenemos causas cerca, a las que podemos echar una mano"

'Menos discurso y más esencia', la firma de opinión de la empresaria y vocal de la Asociación de Importadores y Exportadores de Albacete, Sara Cano

'Menos discurso y más esencia', la firma de opinión de Sara Cano

Albacete

Desde que las consecuencias de la burbuja inmobiliaria que asoló la economía de este y otros muchos países, se mitigaron y dejaron de formar parte de la problemática diaria, las empresas hemos desarrollado discursos de comunicación interna donde las palabras y expresiones protagonistas eran tales como “escalabilidad”, “crecimiento sostenido”, “globalización”, “innovación”.

Y que externamente se han traducido en vídeos motivadores, llenos de estímulos para darle el empujón necesario al mecanismo encargado de la activación del circuito de recompensa cerebral y que la dopamina mantuviera a nuestro público conectado o más bien “enganchado”, en algunos casos, con un positivismo casi exacerbado.

Pero además, hemos centrado nuestros esfuerzos en acceder a mercados exteriores (en casos como el nuestro, por la fuerza, porque los pueblos albaceteños cada vez están más cerca de ver el comercio tradicional casi como una especie extinta), siendo esta la única forma de compensar la falta de márgenes y la competitividad abrumadora en el mercado nacional. Ahora las empresas no solo no lo tienen todo bajo control y más que el crecimiento, se busca cierta estabilidad, sino que además, el proceso de creación de estrategias y la comunicación de las mismas es cada vez más complejo. ¿Deben posicionarse las empresas cuando el contexto es grave? ¿Cómo no convertirse en una marca que opina de todo, excepto de lo importante? ¿Se puede vender a Ucrania y a Rusia a la vez, por poner un ejemplo cercano y claro? Y si decidimos no hacerlo, ¿se comunica?, ¿puede comunicarse sin caer en el moralismo?

Las finas líneas que recorren los límites entre la prudencia y el miedo de las empresas a que las “funen” o “cancelen” en redes o medios, mientras que se nos exige mostrar nuestra cara más humana, hacen que acabemos despersonalizando, y teniendo que banalizar, para no arriesgarnos a errar. Si no publicamos nuestro posicionamiento con claridad carecemos de responsabilidad, si lo hacemos, somos poco menos que unos oportunistas. Entonces, ¿es más valioso el silencio cuando la desconexión entre el discurso y la realidad son tan lejanos?

Mientras el mundo está en tensión constante, vemos los materiales auxiliares como plásticos y cajas subir de precio de forma exponencial y no sabemos si mañana seremos capaces de subir precios a nuestros clientes, porque la goma que sujeta lo que el consumidor puede soportar, está cada vez más cerca de perder su elasticidad, muchos tenemos que seguir comunicando (y trabajando), como si nada pasara. Debemos evitar caer en la queja y el victimismo, (pues la negatividad no gusta), pero sin exceso de optimismo artificial que nos reste credibilidad.

No podemos permitirnos perder de vista, que hay decisiones estratégicas que no tienen solución perfecta y que tienen impacto real en las personas, mucho más allá de lo que digan los informes y los comunicados. Y que además la ética, cuesta dinero, porque aunque no dones a una causa en específico, el coste de oportunidad de dejar de comprar o vender en ciertos mercados o a ciertas empresas con las que no compartes valores, es real, existe e implica una perdida. Y muchas veces, estas decisiones no son “comunicables”. No se puede contar al consumidor todo lo que se hace por ética y responsabilidad, porque no todos tenemos el mismo sentido de la ética y la moral. En momentos como estos, creo que las empresas como la nuestra debemos dejar de lado los discursos inspiradores, pero sin perder la sensibilidad y sin dejar de creer y de apostar por aquello que es lo justo a nuestra forma de ver. Creo en centrarnos en lo vital, los productos, los procesos y sobre todo, las personas. Porque no podemos salvar el mundo a base de reels, pero si tenemos comunidades y causas cerca, a las que podemos echar una mano, con lo que nuestros recursos nos permitan.

En resumen, menos discurso y más esencia.

Hoy por Hoy Albacete (30/04/2026)

Sara Cano

Ballestereña afincada en Valencia, graduada en...