Opinión

"Construirse como persona"

La firma de Evaristo Arzalluz

Aranda de Duero

Hay una cuestión que siempre me ha desconcertado. Y es que cuando miro a mi alrededor, la gente más sencilla, la gente con menos recursos tengo la impresión de que es más feliz, que se ríe más, que disfruta más de la vida, que es menos complicada. Por ejemplo, voy a un centro de salud rural y casi siempre hay algún presente que ha dejado un paciente agradecido, que si unas nueces que si un postre, que si cualquier cosa... En cambio vas a un centro de salud urbano, y todo son reclamaciones, todo son pegas, gente enfadada… No sé,. Entonces uno se enfada porque dices 'llevo desde pequeño intentando estudiar, yendo a una academia de inglés, haciendo una carrera, la carrera no es suficiente, haces un Master, preparas unas oposiciones… Esfuerzo para llegar a un cierto estatus social, a tener una casa en propiedad, unos recursos…' Y ves que igual no eres todo lo feliz que esperabas.

Yo por ejemplo hablo con amigos, por ejemplo, un amigo abogado, que está todo el día con pleitos y líos y tal. Y me dice "cuánto me gustaría dejar la abogacía y meterme a agricultor, coger el tractor e ir de un sitio para otro y no pensar más que eso". Y le digo "chico, lo tienes bien fácil, lo tienes al alcance de tu mano pero no lo haces".

Otros amigos que viven en Barcelona, en Bilbao, en Madrid... me dicen que la ciudad es horrorosa, que les gustaría vivir aquí en un espacio de naturaleza, de aire libre, y les digo que también lo tienen muy fácil. Vende tu piso en Madrid y te compras una casa en Gumiel de Izán por ejemplo, y a disfrutar.

Pero tampoco lo hacen.

Entonces la conclusión a la que uno llega, es que cuando uno tiene ya una cierta edad y se asoma ya al final de su vida profesional, cuando como dice otro amigo mío el sol te empieza a dar en la espalda, pues igual es el momento no te voy a decir de venderlo todo y dárselo a los pobres porque uno tiene sus obligaciones e hijos y demás, pero sí quizás ha llegado el momento de valorar las cosas de otra manera.

De darse cuenta de que lo material no solo te da la felicidad sino que probablemente te la quita. De darse cuenta de que conviene plantearse cultivar la amistad, la generosidad, la relaciones personales… Cultivar el espíritu, esa parte que ha quedado como atrofiada por lo material. Construirse como persona diría yo. Y a veces pues uno se lleva gratas sorpresas y descubre gente con grandes valores. Y descubre actos de verdadera virtud quizá donde no esperaba, y eso a uno le llena mucho, le completa la vida, le hace ver las cosas de otra manera. Yo también quiero ser feliz, yo también quiero disfrutar de la relaciones personales, yo también quiero dar todo lo que pueda dar para hacer también felices a los demás.

Quizá ha llegado el momento de cultivar esa faceta que algunos quizá hemos tenido un poco descuidada.

Un saludo.

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