Sociedad

Revuelo en las obras de la Avenida Castilla por el asfaltado de las aceras: El por qué y cómo será su acabado

La SER accede al informe de obra en el que se especifican los cambios y qué ha motivado que el acabado del acerado sea diferente

Entrevista Alfonso Sanz

Entrevista Alfonso Sanz

15:56

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Aranda de Duero

Este martes transitar por la Avenida Castilla suponía un encuentro constante con pequeños grupos de ciudadanos y curiosos que, más allá de observar las obras de urbanización, se preguntaban por qué se estaba asfaltando la acera y si realmente ese iba a ser el aspecto final de la calle. Pues bien, esta redacción ha tenido acceso al informe de la dirección de obra por el que se justifica el cambio en el proyecto, pues este acabado no era el incluido en el proyecto: Estaba proyectada una capa de zahorra, otra de hormigón y encima baldosas bicapa; ahora se colocará una capa de hormigón y otra de mezcla bituminosa en caliente con acabado pulido.

El por qué de este cambio es la aparición inesperada al abrir la calle de tuberías de fibrocemento. Unas servían para canalizar la electricidad y se encontraban muy cerca de la superficie, apenas a 20 o 25 centímetros. Otras estaban ya en desuso, más profundos, pero aún así interferían en la implantación de las nuevas canalizaciones que estaban previstas.

Ante esta situación los técnicos se preguntan qué actuaciones habría que llevar a cabo para poder mantener el proyecto de urbanización como estaba previsto, para lo que es imprescindible eliminar las tuberías de fibrocemento. Las consultas realizadas a las empresas que tienen autorización y expertos para llevar a cabo estos trabajos arrojan dos conclusiones significativas.

La primera, que el coste de eliminar todas las tuberías que puede haber (por cierto, difícil de calcular con precisión porque el trazado es discontinuo y no hay seguridad de su volumen exacto) ascendería a un millón de euros, lo que excede con mucho la capacidad de modificar el contrato firmado con la empresa que está haciendo las obras.

La segunda es que ninguna empresa garantiza que tal volumen de tuberías en un lugar tan céntrico pueda extraerse sin riesgo para la salud de trabajadores y transeúntes, dado el tiempo que el polvo en suspensión de este material queda en el ambiente y dado que es un lugar de vivienda y trabajo habitual. Cabe recordar que el fibrocemento es un material que, inhalado, es potencialmente cancerígeno y en el momento de su fractura es cuando libera dichas peligrosas partículas.

Estado parejo al que quedará la acera / cadena ser

La solución de extraer las tuberías, por lo tanto, parece inviable, o al menos, como dice la conclusión del informe, es más adecuado optar por otra solución que ahorre en gasto público y que no genere un riesgo sanitario no cuantificable, dado que ni siquiera las empresas autorizadas para retirar el fibrocemento saben cómo atajar la seguridad de los vecinos del entorno. Ante esta situación se buscan alternativas, optando por la que se está ejecutando en este momento, que permite ajustar las capas superiores a la escasa profundidad a la que se encuentran los mencionados tubos y que obligan a reducir el grosor de las capas superficiales. De esta manera se renuncia a las losetas y se opta por pulir la segunda de las capas.

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