La piden en Palencia 24 años de cárcel por violar y maltratar a su esposa
El Ministerio Fiscal relata que el procesado, vecino de la capital, la obligaba a vestirse y maquillarse como una prostituta
El Ministerio de Igualdad comunica a la Concejalía del Ayuntamiento de Palencia el incremento hasta los 17.087 euros de la subvención ligada al Pacto de Estado contra la Violencia de Género / Getty Images
Palencia
Un vecino de Palencia, J.F.P.J., se enfrenta a una pena global solicitada por el fiscal de 24 años de prisión como presunto autor de hasta nueve delitos cometidos contra su esposa; concretamente un delito continuado de violación con uso de violencia o intimidación especialmente degradante (15 años de cárcel y otros ocho de libertad vigilada), tres delitos de maltrato (un año por cada uno), un delito continuado contra la integridad moral (dos años), un delito continuado de amenazas leves (1 año), un delito leve contra la integridad moral (localización permanente), un delito de maltrato habitual (2 años) y un delito continuado de coacciones leves (un año). Según sostiene la Fiscalía, el acusado empezó la relación sentimental con la víctima a los 13 años. Tras quedarse embarazada a los 19, con el ánimo de atentar contra la integridad física y psicológica de la esposa, supuestamente «le propinaba de modo constante patadas y empujones, acompañándolos de insultos, tales como puta, zorra, hija de puta, mala, no vales para nada o mente plana». Así se recoge en la información que publica Diario Palentino y que firma Alberto Abascal.
De hecho, subraya que le daba patadas estando en la cama hasta que la tiraba de la misma; le daba tortazos, le agarraba del pelo y del cuello golpeándola contra la pared.
La acusación dirigida contra J.F.P.J. también pormenoriza que el procesado impedía a su cónyuge relacionarse con normalidad con los suyos, limitando sus salidas del hogar familiar si no eran en su compañía. La mujer accedía a no tener casi contacto con terceros a sabiendas que, si le contravenía, el sujeto «la golpearía o la insultaría».
Pero la cosa iba a peor porque la Fiscalía refleja que, de modo constante, en las discusiones le hacía saber que podía quitarle la vida. De hecho, en una ocasión, tras haber intentado abandonarle, le dijo que «si no volvía con él la mataba», accediendo a volver. En otra ocasión le dijo con idéntico ánimo: «prepárate, vamos a tener la despedida».
RELACIONES SEXUALES. La Fiscalía, llegado a este punto, recuerda que el calvario que sufría la mujer dentro del matrimonio era incuestionable. Así las cosas, recuerda cómo en el verano de 2019 el acusado le agarró a su esposa de la cabeza para golpearla contra la pared, causándole una brecha, si bien no fue al centro médico para su cura, haciéndolo ella misma.
Tras la agresión, «mantuvo relaciones sexuales completas con la mujer, sin su consentimiento por miedo a ser nuevamente golpeada». Las humillaciones también eran una constante dentro del matrimonio, según informa el fiscal. Bajo este prisma recuerda cómo en el invierno de 2019, con ánimo de humillarla y tras atarle las manos por detrás, le lizo comer como si fuera un perro, poniéndola a cuatro patas, galletas trituradas con agua, a la vez que le daba golpes en el trasero.
Asimismo, la obligaba a vestirse y maquillarse como una prostituta. De hecho, en una ocasión la llevó a un club de alterne contra su voluntad para que viera lo que hacían las mujeres y luego la obligaba a realizar prácticas sexuales que suponían una humillación para ella, «introduciéndole de modo habitual, objetos por el ano, como pepinos, calabacines o el palo de un mortero». La situación era tan dramática, a juicio del Ministerio Público, que ella misma buscaba el objeto más pequeño, ya que si lo hacía él este escogía uno más grande y además la golpeaba, ya que «por ser mujer debía satisfacer su voluntad».
La Fiscalía también relata en su escrito de acusación que el 8 de enero de 2020, sobre las 21,30 horas, la víctima se tuvo que vestir como el acusado quería, concretamente como una prostituta y encima poniéndole buena cara por temor a ser golpeada como ocurría habitualmente.
CALCETÍN EN LA BOCA. Posteriormente, tuvo que realizarle una felación salvaje para posteriormente penetrarla vaginal y analmente en contra de su voluntad. Por último, el representante del Ministerio Público también recuerda el 9 de enero de 2020 el procesado, con ánimo de atentar contra la integridad física y atemorizar a su cónyuge, «empezó a golpearle la cabeza, le tiró de las orejas, le metió un calcetín en la boca para que no pudiese hablar y le introdujo los dedos en los ojos, logrando la mujer en un descuido del acusado, que estaba buscando algo para atarla, huir en pijama y zapatillas para refugiarse en el domicilio de su madre. Por estos hechos narrados, J.F.P.J. ingresó en prisión preventiva, aunque todavía tendrá que ser juzgado en su día en la Audiencia Provincial de Palencia.
A consecuencia de estos hechos, la víctima presenta, según el Ministerio Fiscal, depresión, sentimientos de inutilidad, retraimiento en las relaciones personales, sentimientos de fracaso, tristeza, alteración del sueño, reducción de la energía, pérdida de apetito y peso, baja autoestima, miedo intenso, pánico, identidad personas profundamente dañada, estrés postraumático crónico, todo ello compatible con la existencia de violencia habitual en la pareja de tipo sexual, físico y verbal.