Solo el fútbol te abraza a un desconocido
La firma de Guillermo Flores

Solo el fútbol te abraza a un desconocido
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Palencia
“Aparece Navas que se desfonda, entrega para Fernando Torres, prepara el centro, la pide Iniesta, el rechace, para Cesc, Cesc para Iniesta, no hay fuera de juego, vamos Iniesta, ¡Gooooooooooool !”
¿Os acordáis? La carne de gallina se le pone a uno y han pasado 12 años.
Once hombres en calzoncillos dándole patadas a una pelota con el objetivo de meterla entre dos palos en donde nadie ganamos nada, excepto ellos que se forran y sin embargo qué emociones despiertas y qué euforia se desata especialmente cuando se trata de un mundial como el que acaba de finalizar.
Un mundial plagado de controversias, comenzando con la polémica sobre si se debió consentir la sede de Qatar o lo importante es el dinero. La pronta eliminación de España a manos de Marruecos y después de haber perdido también con Japón con esa pelotita que si salió o no salió. La cada vez más inminente aparición de países alternativos de África o Asia que le pueden ganar a cualquiera. Como siempre el VAR y los arbitrajes. Y especialmente he visto como la rivalidad Madrid-Barca, Barca-Madrid nos ha perseguido durante todo el mundial. Primero con los madridistas y muchos más en contra del seleccionador que desde luego no ha sido el más carismático que hemos tenido, que le llevaba a alguno a preferir que caiga España antes que ver triunfar a Luis Enrique. Y una vez eliminados y llegado el momento de tomar partido por otra selección, unos eligieron Brasil hasta que cayó, otros Marruecos como revelación, y en la gran final yo diría que la mitad se decantó por Francia y la otra mitad iba con Argentina. ¿Alguien se imagina a nuestros vecinos, con esa superioridad que les caracteriza apoyando en algo a España? Pues aquí los goles de Francia se celebraban por todo lo alto. Por supuesto que uno de los motivos, aptitudes macarras a parte de los jugadores de la albiceleste, era que en ese equipo argentino estaba el mejor jugador del mundo, al menos de este siglo, el exazulgrana Leo Messi, y a la parroquia del mejor club del siglo XX, el Real Madrid, le rechinaba verle triunfar y conseguir lo único que le faltaba al astro argentino. Así que, antes muerta que sencilla, que ganen los franceses.
Todo este ambiente ayudo notablemente a darle un plus de emoción al torneo, que tuvo una final épica y emocionante como ninguna. Ya sé que el futbol es algo banal, y casi todo es más importante que ganar o perder, aunque sea en la gran final de un mundial, pero pocas cosas consiguen lo que consigue el futbol. Por ejemplo, que millones de personas salgan a la calle a celebrar, como ha ocurrido en Buenos Aires, donde han decretado día festivo posiblemente para evitar un absentismo laboral masivo, o como ocurrió en Palencia cuando fuimos campeones, sin embargo, no somos capaces de manifestarnos así por la subida de la energía. Hay también una triste realidad, como que haya aficionados que se gasten lo que no tienen, incluso pidan un crédito para llegar a Qatar a ver la final. Pero ocurre algo único, que millones de personas nos abracemos al primer desconocido que tenemos al lado en la calle o en el bar y que por unos instantes olvidemos nuestras preocupaciones. Esto que da el fútbol, no te pido que me lo mejores, iguálamelo.
Feliz Navidad.




