El Tubos Aranda también mueve montañas (19-20)
El Tubos Aranda mete presión a Burgos antes del derbi tras superar a Zamora en un duelo vibrante, cargado de imprecisiones y resuelto con remontada amarilla. La escuadra ribereña se mantiene cuarta y suma ahora 15 puntos, los mismos que los capitalinos antes de su duelo ante el líder este domingo (12:00 h) y el inminente paso por el Príncipe de Asturias en una semana
La plantilla del Tubos Aranda celebra su triunfo sobre la cancha del Ángel Nieto
Aranda de Duero
Aquel que acuñó la expresión fe inquebrantable bien pudiera haberlo pensado viendo el triunfo del Tubos Aranda este sábado en Zamora (19-20) Increíble. También podríamos recordar a ese otro que dijo aquello de ver para creer. Y es que así fue el partido de los amarillos en el Ángel Nieto. Vibrante, pero cargado de imprecisiones y nervios que hicieron que esta vez la moneda callera del lado amarillo. Y lectura en positivo, cuartos e igualados con Burgos (15 puntos) antes del duelo de los de Nacho González este domingo ante el líder, Novás, en El Plantío, y antes del derbi en el Príncipe.
Igualdad en el inicio con el primer parcial del choque. A los cinco minutos el luminoso de un Ángel Nieto abarrotado mostraba un elocuente 3-3. Y llegaría los problemas para el Tubos Aranda. Pareció encogerse la portería de Zamora. Seis minutos sin anotar propició la ventaja de dos goles de los de Fran González (6-4) Había que buscar la reacción ante la honda defensa zamorana. Javi Domingo cerró la sequía (6-5) El partido abierto nuevamente.
Zamora quería el partido, y por lo que pudiera pasar, abrió brecha y lo hizo con rentras de tres goles (8-5 y 9-6) El encuentro donde lo querían mediado el primer acto. Y donde no, los amarillos con muchos problemas en ataque y falta de alternativas.
Méritos zamoranos y graves problemas para los de Mariano Ortega que volvían a estar atascados en ataque. Otro parcial, este de siete minutos, sin anotar. Víctor Enebral puso el 11-9. No dejaba buenas sensaciones la escuadra amarilla.
Al final del primer acto, de los males el menos con el 13-11 y un mensaje claro, tocaba revisar aspectos del juego y actitudes para poder remontar y pugnar por el triunfo.
El muro de Doval
Comenzó el segundo acto y el partido volvió a la igualdad por fortuna para el Tubos Aranda. Zamora mantenía viva la llama de la esperanza amarilla (14-13) Y empató la escuadra de Mariano Ortega en un ejercicio de voluntad efímera (15-15) porque en apenas un minuto Zamora volvió a la renta del más dos (17-15) Por delante 20 minutos para saber si el Tubos Aranda podría reconducir el rumbo y sumar en Zamora.
Ventajas, ataques, defensas, golpes francos, siete metros... muchas son las formas para atacar y marcar en el balonmano. siempre y cuando no esté Víctor Doval. El portero de Zamora se estaba erigiendo en el héroe de la tarde. Una y otra vez, y sobre todo cuando el Tubos Aranda tuvo oportunidad de empatar el meta lo evitó. Espectacular y clave con cerca del 60% de efectividad en la portería.
Todo puede pasar
Y a pesar de todo, el partido en la renta mínima (19-18) ante la mala gestión zamorana en ataque y la aportación de Luis de Vega en la segunda parte. Esto es balonmano, bueno o malo, pero balonmano.
Y así, sin matar el partido Zamora, y a falta de seis minutos para el final el Tubos Aranda primero empató (19-19) pero otro siete metros errado -cuarto del partido- privó de la ventaja a los amarillos. Cinco minutos y medio para el final. Vibrante. Falló de Iriarte para el 19-20. Nueva oportunidad tras el enésimo error de Zamora. El partido de infarto. Y como siempre hay tiempo para la redención, el propio Iriarte puso por delante al Tubos Aranda 56 minutos más tarde tras el 2-3 -minuto 3-. 50 segundos por jugarse. Increíble.
Aún podía pasar de todo y pasó... se engrandeció Luis de Vega bajo los palos para frenar a Zamora. Parada y balón para Aranda que cerraría el choque, tras el tiempo muerto solicitado por Mariano Ortega. 19-20. Una victoria moral para lo que se viene.