Sociedad

La Residencia 'Mixta' pasa a denominarse Residencia 'San Lorenzo' tras las obras de remodelación

La consejera de Familia ha inaugurado las cuatro nuevas áreas de convivencia

La Residencia ‘Mixta’ de Segovia ha vivido una transformación radical tras una inversión que alcanza los 5,8 millones de euros, a través de los cuales se ha reformado de manera íntegra para adaptarse a la recién aprobada Ley de Atención Residencial. Una progresiva metamorfosis que está aplicándose a todos los centros residenciales autonómicos y que responde al compromiso del presidente Mañueco con la constante mejora de las condiciones de vida de las personas mayores, dependientes y con discapacidad.

Pero esa transformación rebasa los cambios estructurales ya que, desde hoy, el centro comienza una nueva era: pasa a denominarse Residencia ‘San Lorenzo’, dejando atrás su etapa como ‘Mixta’. La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, ha inaugurado hoy las obras que se han acometido en el centro de la capital segoviana, donde se ha llevado a cabo una modernización y adaptación arquitectónica y funcional al nuevo modelo de atención residencial basado en las unidades de convivencia, en consonancia con el nuevo texto normativo, cuyo coste se ha financiado con fondos europeos. El edificio, de 1974, comenzó a reconvertirse en 2006 a través de la creación de 84 plazas para personas dependientes, y ahora esta gran modificación culmina con la implantación de cuatro nuevas unidades de convivencia con capacidad para 60 personas, también dependientes. Es decir, actualmente cuenta con 144 plazas. Además, también cuenta con una unidad de estancias temporales para doce personas en situación de dependencia —diez sociosanitarias en una unidad de convalecencia y dos de respiro— y una unidad de estancias diurnas, con 30 plazas en horario de mañana, cinco de tarde y seis de fin de semana y tarde.

De este modo, junto a la implantación de las cuatro unidades de convivencia en la zona residencial —dos en la primera planta y otras dos en la segunda—, mediante las cuales se reproduce un ambiente similar al del propio hogar de los residentes con salas de estar, comedores, cuartos de baño propios y habitaciones dobles e individuales, también se han instalado otras dos unidades en el área de estancias diurnas, con la construcción de salas de estar y aseos accesibles con ducha.

Además, se procedido a la remodelación de las zonas comunes, con la mejora del área de administración, el vestíbulo, el comedor y el centro social. Se han sustituido los ascensores por unos más seguros y funcionales y se ha finalizado la sustitución de las cubiertas. Por último, se ha reformado la fachada principal y se ha instalado una nueva carpintería exterior en las dos primeras plantas, así como se ha reforzado la seguridad de las terrazas con el refuerzo de las barandillas.

Cabe mencionar, también, que se ha ampliado el número de trabajadores que presta servicio en el centro. Tras la última modificación de la relación de puestos de trabajo del personal laboral el pasado año, la plantilla ha crecido en 30 empleados, 23 de ellos técnicos de atención directa, un enfermero y un fisioterapeuta.

No obstante, aunque las obras realizadas han sido de un profundo calado, han afectado fundamentalmente a las dos primeras plantas. Esto implica que la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades tiene previsto continuar con la transformación del inmueble durante este 2024 y finalizará en 2025. Se llevará a cabo la remodelación de las plantas tercera y cuarta en la misma línea que las dos más bajas.

Adaptación a la nueva Ley

Hace varios años que la Junta de Castilla y León ha venido reconvirtiendo sus centros residenciales en espacios asimilables al hogar de los usuarios, implantando progresivamente las citadas unidades de convivencia. Ahora, todas las residencias de la Comunidad tienen que adaptarse a la Ley Reguladora del Modelo de Atención en los Centros de Carácter Residencial y Centros de Día de Servicios Sociales para Cuidados de Larga Duración en Castilla y León, es decir, la nueva Ley de Atención Residencial, e instaurar este tipo de unidades.

Un texto cuyo espíritu es la atención centrada en la persona, que equivale a que los cuidados se llevarán a cabo siempre contando con las necesidades y preferencias de los residentes, los cuales plasmarán sus pretensiones en el documento ‘Proyecto de vida’, en el que se tendrán en cuenta tanto esos deseos como el contexto físico y familiar de las personas.

El objetivo es actualizar el sistema de cuidados y profundizar en su grado de humanización. Una atención libre de restricciones —por ejemplo, las sujeciones— como norma general, sólo compatibles con un contexto en el que peligre la integridad física del residente. Para ello, la norma promueve una formación específica para que los profesionales cuenten con alternativas a estas restricciones, así como la inversión en productos de apoyo para eliminarlas, como detectores de caídas, camas de ‘cota cero’ o colchonetas.

En este cambio radical del sistema, cada vez más personalizado, se establece la figura del profesional de referencia, que será la persona de confianza que acompañará a los residentes y los atenderá de manera directa, y la del gestor de caso, que se coordinará con usuario, familia, profesional de referencia y el resto de los trabajadores.

De toda esta filosofía surgen las unidades de convivencia, que se convierten en una de las tres áreas básicas con las que debe contar un centro residencial, junto con los espacios comunes y los servicios generales.

Sin embargo, es necesario puntualizar que todos estos cambios no son una mera declaración de intenciones. La Ley es clara y exigente y establece mecanismos para realizar controles y seguimientos del grado de cumplimiento de todo lo expuesto anteriormente, así como la permanente mejora de la calidad. Por ello, recoge sistemas de evaluación continua de los servicios, estándares de calidad y una formación constante, especializada y fuertemente ligada a la sensibilización tanto de los profesionales como de la sociedad en general.

Esa apuesta por la calidad está estrechamente unida a la innovación tecnológica, que se ha convertido en uno de los pilares básicos del sistema de cuidados de Castilla y León. La Junta se encuentra inmersa en un proceso de largo recorrido para aplicar los últimos avances tecnológicos a todo su sistema de Servicios Sociales. Obviamente, los centros residenciales están dentro de esta modernización. Por ejemplo, se han implantado 62 estaciones de Telemedicina Avanzada en todas las instalaciones: se trata de dispositivos que toman las constantes vitales y parámetros de salud de los residentes y que se centralizan en un único componente móvil, lo cual facilita el trabajo de los cuidadores y permite que los usuarios estén más seguros.

 
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