La utopía de la urgencia
Las Claves de Doroteo González, economista y asesor de empresas

Palencia
El debate sobre el apagón del pasado lunes evita no diferenciar lo urgente de lo importante. Pero resultaría inaceptable que se hubiera priorizado en el porqué del apagón y no en restablecer el servicio eléctrico cuestión que, por otra parte, se resolvió en horas afortunadamente.
En noviembre de 2002 el Prestige sucumbió ante las costas gallegas y el entonces ministro portavoz, Mariano Rajoy, salió a informar a los medios de comunicación sin rigor y al más puro estilo de “cuñadismo ilustrado” que desde ese buque salían unos pequeños hilitos con aspecto de plastilina; pero aquello no era material de manualidad infantil sino el prólogo de nuestra primera gran catástrofe medioambiental del siglo XXI.
A veces, precipitarse con un diagnóstico precoz impelido por la urgencia puede convertirse en una palmaria estupidez legendaria. Por cierto, aquel ministro llegó a ser presidente del gobierno, y el resto es historia conocida.




