¿Y si empezamos por la cabeza?
La firma de Jorge Bermejo
La firma de Jorge Bermejo "¿Y si empezamos por la cabeza?"
Aranda de Duero
Vivimos tiempos convulsos. Guerras bélicas y comerciales que se avivan como el fuego, decisiones políticas que parecen salidas de una cena de amigos cuando se dice “no hay huevos” y líderes que tuitean amenazas nucleares o promueven teorías de la conspiración desde el poder. El mundo no se está volviendo loco: ya lo gobiernan los locos, tanto por nuestras fronteras, como en el exterior.
En profesiones de alta responsabilidad —pilotos, médicos, jueces— es impensable ejercer sin pasar filtros psicológicos o psiquiátricos. Sin embargo, en política, quien aspira a dirigir países enteros no necesita más que un carné del partido, una campaña y un buen eslogan. ¿Y si exigimos algo más? La cordura mental debería ser un requisito previo para acceder a los máximos órganos de decisión, en los que se toman decisiones cada vez más descabelladas que afectan a tantas personas.
No hay más que ver lo que pasa aquí, se toman decisiones que afectan a todos los españoles, beneficiando a una minúscula parte porque tenemos a un yonki del poder, que “mata” por seguir gobernando aunque tenga que pisotear la democracia hasta la extenuación. Y no digamos la ética… los de su confianza en la cárcel, su familia al completo imputada y lo que no sabemos de esta mafia.
No se trata de estigmatizar a nadie, sino de protegernos como sociedad. Porque los delirios de grandeza, los rasgos narcisistas o la falta total de empatía no son simplemente "formas de liderazgo": son señales de alerta. Y ya hemos tenido demasiadas pruebas de lo que ocurre cuando esas señales se ignoran o, peor aún, se aplauden por los muy cafeteros de cada “bando” a veces con el único objetivo de llevar la contraria ideológica al que está al otro lado del muro que alguno se ha dedicado a cimentar día a día provocando la total polarización.
Un examen psiquiátrico imparcial y obligatorio no resolvería todos los problemas de la política, pero sería un primer paso para dignificarla. No basta con que nos representen personas carismáticas o inteligentes: necesitamos que tengan mentes amuebladas.
Jorge Bermejo
CEO de Norteña.