Dulce introducción al caos
El Zamora CF vuelve a ganar a domicilio (0-2) en una primera mitad brillante y con una segunda trabajada


"Ya no queda nada de ayer porque el viento se lo llevó" decía Robe en una de esas últimas canciones que regaló a su público. Música de Robe y Extremoduro que se escuchó en un minuto de silencio inicial que el Cacereño quiso poner con la banda sonora que fue y es de muchos extremeños.
Y ya no queda nada del Zamora CF de ayer porque el viento y un nuevo técnico se lo llevó y dejó un conjunto bastante distinto y que cada día, sin ser este su mejor partido, es mucho más de Óscar Cano. Una dulce introducción al caos.
Porque el Zamora es caos dentro del orden, es una serie de jugadores que se acercan al balón, que se mueven por el ancho del campo, que mezclan la bola, que aparecen por zonas donde no se les espera y que acaban volviendo loco al rival.
Eso fueron los primeros 45 minutos de un Zamora CF que tardó un poco en carburar, en adaptarse a un campo mojado donde estuvo mejor el Cacereño obligando a Fermín Sobrón a una buena palomita. Y que después ya no soltó a su presa.
Auspiciado por las bajas, iba Óscar Cano con seis suplentes del primer equipo por lo que el once titular no iba a albergar muchas sorpresas. Sin Loren Burón, Jaime Sancho, Monerris y Álvaro Romero, las bandas fueron para Sergi López y Merchán y apareció en el onde Farrell haciendo de ese segundo punta que se mezcla con Kike Márquez.
El esquema que ya le vimos el primer día a Álvaro Romero y que intentó replicar con Monerris, lo hizo esta vez con el galés que escoltaba a Carbonell. El resto, los ya habituales.
Y con Sergi y Merchán por bandas, con un Markel Lozano cada día más sólido y con los tres centrales no sólo evitando el peligro sino subiendo cada vez más, especialmente Codina, el dibujo del Zamora CF lo formaban siempre Carlos, Kike, Farrell y Carbonell apareciendo entre líneas, rompiendo la defensa y poniendo en ventaja a compañeros.
Y en una de esas jugadas llegó la falta del primer gol cuando Carlos Ramos lanzó una falta que se estrelló en la barrera pero en la que, en segunda jugada, le llegó el balón a Miki Codina, que entró solo y remachó a portería.
Creció con el gol el cuadro rojiblanco que empezó a combinar a placer y que ponía más tierra de por medio con un centro al segundo palo que controlaba Kike Márquez para después batir al portero.
0-2 al descanso y una imagen de terrible superioridad de los rojiblancos que, exceptuando el encuentro del Castilla, han encontrado su juego.
Sin embargo, en el segundo tiempo apareció una versión más conservadora del Zamora CF, menos propositiva, que jugaba balón largo cada vez que sacaba de portería y que estaba más concentrado en tener la bola que en progresar frente a un Cacereño que no mordía.
El partido llevó al hastío a los aficionados locales que pitaron a los suyos y solo hubo un susto gordo para los rojiblancos cuando Luismi Luengo tuvo que salvar los muebles en dos ocasiones.
Al final un 0-2 importante para los de Cano que enlazan dos victorias a domicilio seguidas y que siguen abriendo brecha con el descenso para pensar, el próximo fin de semana, en el play-off.




