Sociedad

El ARU de Santa Catalina inicia sus obras entre la expectativa vecinal y la falta de claridad

El administrador de Fincas Vicente Holgueras asegura que hay buena voluntad en la concejalía de obras pero mala planificación y detecta malestar en los vecinos por el cambio de criterio del Ayuntamiento

Vicente Holgueras

Aranda de Duero

El 7 de enero está previsto el inicio de las obras del Ámbito de Regeneración Urbana (ARU) del barrio de Santa Catalina, uno de los proyectos de rehabilitación más relevantes heredados de la anterior legislatura y que afecta a una parte importante del barrio. La intervención, largamente esperada por los vecinos, llega rodeada de incertidumbre, dudas sobre los plazos y críticas por la escasa información pública ofrecida hasta el momento.

Según explica en la SER el administrador de fincas y analista Vicente Holgueras, los administradores mantuvieron una reunión con el Ayuntamiento el pasado mes de diciembre en la que se les trasladó la intención municipal de “comenzar las obras el 7 de enero. En ese encuentro se pidió que las comunidades de propietarios deben organizarse para afrontar su parte de la financiación”.

No obstante, Holgueras se muestra escéptico sobre la posibilidad de completar todas las actuaciones en el plazo previsto “teniendo en cuenta la experiencia en otras obras similares. Es muy complicado intervenir en tantos portales en tan poco tiempo, sobre todo cuando en determinados momentos hay que acceder a viviendas particulares, lo que siempre genera retrasos”, señala.

Uno de los principales focos de preocupación para los vecinos es la financiación de la obra y la gestión de posibles imprevistos. El administrador de fincas advierte que “a diferencia de lo que se trasladó inicialmente por parte del Secretario en funciones de que los sobrecostes que puedan surgir serían asumidos íntegramente por el Ayuntamiento, ahora no van a mantener ese criterio sino que se repartirían de forma proporcional entre los propietarios, según los porcentajes establecidos en el ARU, un cambio de criterio que ha generado malestar y desconfianza entre los afectados porque se les dijo una cantidad fija, no un porcentaje”.

Vicente Holgueras es claro al afirmar que “se detecta buena voluntad en la oficina de obras en sacar el proyecto adelante pero la planificación no es buena, no es la más adecuada para iniciar las obras en condiciones. Hay implicación, pero no todo está atado. Se echa en falta una mejor organización y una mayor claridad”. A ello se suma que siempre puede surgir “la morosidad, un problema habitual en muchas comunidades y que, en este caso, puede complicar aún más el desarrollo de las obras. En caso de impagos serán los propios vecinos quienes tengan que adelantar la parte correspondiente, a la espera de recuperarla posteriormente por vía judicial, un proceso que suele ser largo y costoso”.

Con todo, vecinos y administradores mantienen la esperanza de que el inicio efectivo de las obras el día 7marque un punto de inflexión para un proyecto que ha estado en riesgo de desaparecer en varias ocasiones por los retrasos en los dos últimos años en sacar la licitación de las obras que ahora están muy limitadas en plazos de ejecución.