Inma y el ejemplo de superación de un cáncer de mama
Su diagnóstico fue hace 20 años, en una época de menos conocimientos y tratamientos, pero su resiliencia bien puede servir de camino a quienes reciben ese duro diagnóstico
Inma y el ejemplo de superación de un cáncer de mama
Aranda de Duero
Hay historias que merecen ser contadas porque no siempre hacen ruido, pero dejan huella. Historias que no buscan protagonismo, pero que iluminan el camino de otras personas. La de Inma Núñez es una de ellas. Hace veinte años, su vida se detuvo ante un diagnóstico de cáncer de mama. Hoy, dos décadas después, Inma representa uno de esos muchos casos de éxito que nos recuerdan que el cáncer tiene cura, que la ciencia avanza y que la fortaleza humana, acompañada, puede ser imparable. En esta entrevista comparte su miedo, su lucha y, sobre todo, un aprendizaje que hoy pone al servicio de los demás.
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Inma describe el impacto devastador que tuvo la noticia en su vida, comparándolo con una ola gigante que arrasó con todo. No olvida el momento en el que recibió la dura noticia. Pero a su lado tuvo el salvavidas de Paco, su marido, y de sus hijos. La rapidez del diagnóstico y el tratamiento fue crucial; en un mes pasó de descubrir un bulto a ser operada. Sin embargo, la enfermedad y el tratamiento trajo consigo una serie de cambios físicos y emocionales que alteraron su vida cotidiana. El proceso fue intenso y abrumador, y el impacto psicológico fue tan significativo como el físico, enfrentándose a la pérdida de su cabello y a la reconstrucción de su cuerpo.
Y no solo la visión personal y el apoyo familiar fue clave. También lo fue el médico. La información constante que recibió. Y el apoyo psicológico que encontró en la Asociación Española Contra el Cáncer. "Me ayudaron mucho, en momentos que no sabes por dónde tirar o no sabes qué hacer, vas y hablas y te ayudan mucho. Y aún seguimos manteniendo el contacto porque aunque pasan años siempre tienes esa cosa ahí, esos pensamientos y temores", define Núñez.
Un mensaje de esperanza
Inma experimentó momentos de esperanza, especialmente cuando le informaron que el cáncer estaba en remisión. Las revisiones médicas se volvieron menos frecuentes con el tiempo, y aunque siempre existe un temor latente, la sensación de haber superado la enfermedad es un gran alivio. Reflexiona sobre cómo, a pesar de los años, los recuerdos del diagnóstico y el tratamiento permanecen frescos en su mente, como una película que nunca se borra. La percepción social sobre el cáncer en los últimos 20 años es un aspecto que, en este caso, sí ha cambiado. Inma señala que, aunque el miedo sigue presente, la medicina ha avanzado significativamente, lo que ha mejorado las expectativas de vida y la calidad de los tratamientos.
"Hay que luchar y hay que dar visibilidad porque sé que antes como que la gente lo escondía, como que era una cosa que no había que decir. Pero hay que pensar que se supera, que que sí, que es verdad que hay quien se queda en el camino, pero bueno, sobre todo es importante la prevención, siempre hay que estar alerta y no hay que dejarlo, cualquier síntoma y cualquier método de prevención hay que utilizarle porque es es lo primero llegar a tiempo. Y la ayuda de la AECC también es clave, todos los medios son para investigación", recuerda.
Hablar de cáncer no es solo hablar de enfermedad. Es hablar de personas, de caídas y de cómo levantarse, de la importancia de no sentirse sola y de la red invisible -pero imprescindible- que se teje alrededor de quienes atraviesan este proceso. Una red formada también por gestos solidarios que, con el paso del tiempo, han permitido avanzar en la investigación y aumentar de forma notable las expectativas de curación. Iniciativas como la del BM Villa de Aranda, que ha unido su camino al de la Asociación Española Contra el Cáncer en Aranda con la edición de 1.500 calendarios solidarios de 2026. Imágenes del fotógrafo Paco Santamaría que retratan momentos compartidos entre personas afectadas por el cáncer y miembros del club ribereño, poniendo rostro, emoción y verdad a esta lucha.
Especialmente emotivo ha sido el gesto llegado desde la pequeña localidad de Doña Santos, donde la empresa Burpellet ha adquirido ciento veinte calendarios y la peña El Chiringuito otros treinta, contribuyendo de forma decisiva a impulsar esta iniciativa. Un material que no debería faltar en ningún hogar porque visibiliza la lucha contra el cáncer y permite seguir apoyando la investigación y los recursos destinados a quienes conviven con la enfermedad.
Gestos como estos son los que hacen posible que historias como la de Inma Núñez hoy se cuenten desde la esperanza, desde la superación y desde el éxito de haber vencido al cáncer. La historia de Inma es un testimonio de resiliencia y esperanza, recordando que, a pesar de los desafíos, siempre hay un camino hacia la recuperación y la vida plena.
Una entrevista que puede reproducirse al completo en el audio superior.