Los nuevos dueños del mundo
Las Claves de Pedro Brouilhet, párroco solidario del barrio de San Antonio y Grijota (Palencia)
Los nuevos dueños del mundo
Palencia
De forma cada vez más visible, algunos líderes mundiales actúan como si fueran los dueños del planeta. Se presentan como figuras fuertes, infalibles, por encima de cualquier norma, despreciando la legalidad internacional y reduciendo la política a una exhibición constante de poder, insultos y amenazas. No es una actitud nueva, pero sí peligrosamente familiar.
Estos dirigentes desprecian los acuerdos internacionales cuando no les convienen, cuestionan organismos multilaterales y convierten la diplomacia en un espectáculo de provocación permanente. El respeto a las normas comunes, que garantizan una mínima convivencia entre Estados, es sustituido por la imposición, la arrogancia y la lógica del más fuerte. En ese camino, los derechos humanos suelen ser los primeros sacrificados.
El uso del insulto como herramienta política tampoco es casual. Deslegitimar al adversario, ridiculizarlo o tratarlo como un enemigo interno forma parte de una estrategia bien conocida. Así actuaron muchos dictadores del pasado: erosionando el respeto institucional, debilitando la crítica y presentándose como únicos salvadores frente a amenazas inventadas o exageradas.
La historia demuestra que este tipo de liderazgos no trae estabilidad ni seguridad, sino conflictos, aislamiento y sufrimiento. Creer que el poder lo justifica todo es una lección que el mundo ya aprendió, y pagó muy caro.
Frente a estos comportamientos, la comunidad internacional no puede mirar hacia otro lado. Defender las reglas comunes, el respeto y la dignidad humana no es ingenuidad: es la única forma de evitar que los errores del pasado vuelvan a repetirse bajo nuevos nombres y viejas actitudes.