Respirar

La columna de Rafa Gallego: Respirar (09/01/2026)
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León
Todo eso a lo que no damos importancia constituye lo esencial de la vida. Y, de momento, lo digo en un sentido literal. Te hablo, por ejemplo, de respirar. Ya sé que es casi infantil hacer esta reflexión, pero es lo que me toca desde hace algunas semanas: darme cuenta de que todo eso que damos por hecho sencillamente porque sucede no sucede sin más, sino que necesita de un sujeto, alguien o algo que lo lleva a cabo. Una causa eficiente que decían los clásicos.
Respiramos sin decidir respirar. Solo en ocasiones nos damos cuenta de que estamos respirando. Y sin respirar podemos vivir unos minutos, pero es eso, algo a lo que no damos importancia pero que es esencial para la vida. Y no le damos importancia porque nos acompaña siempre, es algo que está siempre con nosotros… Hasta que empezamos a darnos cuenta de que necesitamos respirar porque hay algo que nos lo dificulta: pongamos por caso la fractura de algunas costillas.
Hasta aquí, la literalidad. Porque más allá de lo biológico, respirar es un acto de autoafirmación, una manera de ganarse un espacio o un tiempo separado de lo que te agobia. Tomarse un respiro, respirar aire fresco, salir del estado de opresión. Respirar. Las costillas te lo indican cuando impiden el movimiento del diafragma para la respiración. Es sorprendente, pero parpadeamos menos veces que las que movemos el tórax para respirar. Tórax vence a párpado en actividad. ¡Y eso que hay quien piensa que las costillas no se mueven! Precisamente, con su forma de jaula, son las que con su movimiento aseguran la posibilidad de la respiración. Respirar.
No sé cómo contártelo mejor. Uno elige el modo de respirar, la manera de salirse de la jaula. Mira el caso de la cierva de La Vecilla, parece como si su liberación fuese escapar al bosque e irse al bar del pueblo. Cuando nosotros entenderíamos la liberación en sentido contrario —dejar la rutina y vivir una vida más natural— parece como si este animal eligiese la rutina de ir de la casa del dueño del bar hasta el bar y del bar a la casa. Parece como si su respiro fuese escapar al bosque.
Es igual. No se trata de juzgar qué es lo deseable, sino de saber qué se desea. Tomar conciencia de lo increíblemente bueno que es algo tan sencillo como respirar o tomar un café y charlar un rato. A veces, la misma cosa.




