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Solicitan 4 años de prisión para el director de un campamento acusado de un delito de abusos sexuales a un menor en 2021

El juicio está previsto que se celebre la semana que viene en la Audiencia Provincial de Ávila

Audiencia Provincial de Ávila./Ser Ávila

Audiencia Provincial de Ávila./Ser Ávila

Fiscalía y Acusación Particular solicitan 4 años de prisión para el director y monitor de un campamento, J.A.V.C., acusado de un delito de abusos sexuales a un menor de 16 años en el año 2021.

En el caso del Ministerio Fiscal los hechos, que se juzgarán la próxima semana en la Audiencia de Ávila, son constitutivos de un delito de abusos sexuales, mientras que en el caso de la acusación particular serían de agresión sexual. Por su parte, el abogado defensor ha pedido la libre absolución tras negar los hechos que se le imputan a su representado, profesor universitario y presidente de la A.D.A..

Habría concertado una “cita a ciegas”

Los hechos se remontan a julio de 2021 cuando, durante un campamento celebrado en una localidad abulense que no se ha desvelado, el acusado, que era presidente de una asociación y profesor universitario, urdió un plan y valiéndose de su condición de director y monitor, habría concertado una “cita a ciegas” con el menor en su habitación privada haciéndole creer que una campista, también menor de edad, quería “darle un masaje”.

Sobre la 1 de la madrugada del 21 de julio, cuatro días después de haber comenzado el campamento, el menor acudió a la habitación donde el acusado le indicó que se tumbara boca arriba en la cama, con el torso desnudo, le ató las manos con una cuerda de plástico y le tapó los ojos con un antifaz, con el argumento de que la supuesta masajista “era muy tímida y quería conservar su anonimato”.

Seguidamente, el acusado abandonó la habitación haciéndole creer al menor que se marchaba para que entrara en la habitación la campista de 8 años.

No obstante, según relata la fiscalía y la acusación particular, el acusado regresó de nuevo a la habitación e inició un masaje "con tocamientos en pecho y piernas “hasta la altura de sus genitales, sin llegar a tocarlos”, momento en el que el menor se puso nervioso y comenzó a zarandearse. Ante la sospechas del menor de que se tratara de un engaño, y tras subirse levemente el antifaz, el menor observó que era una mano adulta la que le estaba realizando los tocamientos, mano que después reconoció como la del acusado, por lo que solicitó que cesara, huyendo el acusado de la habitación, según recoge la acusación particular.

En su escrito, la acusación particular relata que el menor acudió a pedir ayuda a la sala de monitores y que vomitó “producto del miedo y de la ansiedad que tenía”, además de señalar que “tuvo que recibir tratamiento psicológico”. También recoge conclusiones forenses que mencionan un trastorno de estrés postraumático de carácter agudo compatible con los hechos denunciados, con síntomas residuales.

Para el Ministerio Fiscal, los hechos son constitutivos de un delito de abusos sexuales a un menor de 16 años y solicita para el hombre, con 25 años de experiencia educativa, una pena de cuatro años de prisión, prohibición de aproximación al menor a menos de 200 metros y de comunicación por cualquier medio durante cinco años y una indemnización de 3.000 euros por los daños morales causados.

Igualmente, también pide la imposición de libertad vigilada por cinco años a ejecutar tras la pena privativa de libertad, y una inhabilitación especial para profesiones u oficios con contacto habitual con menores “por un tiempo superior en cuatro años al de la pena privativa de libertad efectivamente impuesta”.

En el caso de la acusación particular, considera que los hechos constituyen un delito de agresión sexual a menor de 16 años, y solicita igualmente cuatro años de prisión e inhabilitación para el sufragio pasivo. Pide, además, inhabilitación especial para trabajar con menores durante diez años y eleva la responsabilidad civil a 6.000 euros por daño moral, más intereses.

La defensa niega los hechos

Por su parte la defensa, en el escrito, niega los hechos expuestos por fiscalía y acusación particular alegando que, si bien su defendido planeó la cita a ciegas, no fue el autor de los tocamientos alegando que abandonó la habitación y por lo tanto no es el autor de un delito de abusos sexuales ni de agresión sexual por lo que solicita la libre absolución.

En su relato recoge que el episodio nació en el transcurso de una conversación entre el director y el menor durante una excursión, cuando el menor expresó su inquietud por no tener novia y el acusado le dijo que buscaría una solución y para ello organizaría “una cita a ciegas y un masaje" que tendría lugar al término de las actividades del día, pensando que la masajista sería una menor a la que “se le daba bien dar los masajes como de hecho los efectuó a varios niños” durante el tiempo que duró una actividad en unas piscinas naturales de las inmediaciones del campamento.

Ya por la noche, la defensa afirma que el menor se dirigió al acusado recordándole “la promesa”. Llamó la atención de “Súper”, apodo cariñoso con el que le llamaban todos los niños participantes en el campamento, “se te ha olvidado la cita a ciegas que me prometiste”. A partir de ahí, el escrito de la defensa sostiene que el acusado le explicó “que la cita consistía en que él se echase en la lateral tapándose los ojos para que no viese a la chica que se iba a dar el masaje, atándole las manos con unas cuerdas para dar más emoción y que en ese momento entraría la chica elegida”.

La defensa añade que el acusado salió a una zona exterior de aparcamiento del campamento para responder los “Whatsapp” enviados por los padres y que, por falta de cobertura en el interior, no había dado respuesta. Al volver, transcurridos unos diez minutos, el menor le preguntó de forma insistente quién había dado el masaje, expresando que pensaba que podía haber sido un hombre; el acusado, según esta versión expuesta por la defensa, reiteró que él no podía ser. El menor reaccionó, contándole su versión de lo ocurrido a su monitor con un gran nerviosismo que le llevaron a vomitar.

Por todo ello, la defensa reconoce el carácter desacertado de la propuesta, pero niega la participación del acusado en los tocamientos. El acusado niega haber intervenido en los hechos si bien reconoce lo “desafortunado del ofrecimiento efectuado a este y la actividad lúdica ofrecida con objeto de elevar su autoestima en sus relaciones con las chicas, extremo único que reconoce como no acertado por su parte”.

En su escrito destaca el "intachable expediente" por parte del acusado, que venía organizando un campamento infantil y juvenil en años anteriores en una localidad de la provincia de Ávila.

El juicio está previsto que se celebre el miércoles y el jueves de la semana que viene en la Audiencia Provincial de Ávila.

 

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