El taller de Ornamentos Arquitectónicos de la FSMLR en Aguilar de Campoo, luce ya la “A” de artesanía
Se trata de un distintivo otorgado por la Junta de Castilla y León para identificar y promocionar los productos elaborados de modo artesanal en la región
El taller artesanal de Ornamentos Arquitectónicos de la FSMLR en Aguilar de Campoo, luce ya la “A” de artesanía / FSMLR
Palencia
El taller artesanal de Ornamentos Arquitectónicos, que la Fundación Santa María la Real gestiona en Aguilar de Campoo, luce ya la “A” de artesanía. Un distintivo otorgado por la Junta de Castilla y León, para identificar y promocionar los productos elaborados de modo artesanal en la región. Piezas realizadas, como reza el lema de este nuevo distintivo, con “alma y oficio”.
“Llevamos 34 años creando maquetas o reproducciones a escala de algunos de los edificios más emblemáticos del patrimonio”, explican desde la Fundación Santa María la Real. Lo hacen desde su taller, ubicado en Aguilar de Campo, en Palencia. “Confiamos en que este distintivo sirva para refrendar nuestra labor, darle mayor difusión y ponernos en contacto con otros talleres y artesanos de la Comunidad”.
La idea de crear Ornamentos Arquitectónicos nació al albor de las primeras escuelas taller, en 1992. ¿El objetivo? Inicialmente, modesto, realizar reproducciones a escala de algunos de los monumentos más emblemáticos del románico de Palencia para difundirlo y, a la vez, generar empleo y desarrollo en el territorio. La base del trabajo eran los estudios de la Enciclopedia del Románico y a medida que está fue ampliándose a otras provincias o regiones, lo fue haciendo también el número de maquetas y reproducciones.
Taller artesanal de Ornamentos Arquitectónicos de la FSMLR en Aguilar de Campoo / FSMLR
Taller artesanal de Ornamentos Arquitectónicos de la FSMLR en Aguilar de Campoo / FSMLR
Más de 600 maquetas diferentes
Así, hasta llegar a las más de 630 referencias con las que cuentan actualmente. Torres, iglesias, catedrales, castillos, palacios y casas blasonadas conviven en las estanterías con canecillos, capiteles, fuentes, portadas e incluso con ciudades enteras. Abrir las puertas del taller es viajar, a través de la historia, para disfrutar de espacios como la catedral de Burgos, la fachada de la Universidad de Salamanca, la portada de la catedral de Santiago de Compostela, La Alhambra de Granada o incluso la Torre Eiffel.
Hay quien prefiere los edificios y quien se decanta por los detalles. Por eso, también encontramos una reproducción de la Dama de Elche, de los músicos del Pórtico de la Gloria, del famoso capitel románico del monasterio de San Andrés de Arroyo o de Puppy, la simpática mascota del Museo Guggemheim de Bilbao que, por cierto, también han reproducido. “Siempre hemos querido que nuestras maquetas sirvan para acercar el patrimonio a todos los públicos”, afirman desde la Fundación.
Aunque las piezas de pequeña escala constituyen la base de su catálogo, también realizan piezas para museos, detalles conmemorativos para eventos especiales o juegos inspirados en la historia. “La pieza que más se vende en nuestra página web es un portalápices decorado con cuatro de los relieves más significativos del claustro de Santo Domingo de Silos”, apuntan a modo de ejemplo. Pilas bautismales que se transforman en originales portavelas y arquetas o cofres que lo mismo pueden utilizarse a modo de joyero que de bombonera, son otras de sus creaciones.
Detalle de un trabajo realizado en el taller artesanal de Ornamentos Arquitectónicos de la FSMLR en Aguilar de Campoo / FSMLR
Detalle de un trabajo realizado en el taller artesanal de Ornamentos Arquitectónicos de la FSMLR en Aguilar de Campoo / FSMLR
Del original a la reproducción
El proceso para conseguir cada una de estas piezas, no es sencillo. En origen, cuando surgió el taller, las primeras maquetas se elaboraban en barro o en madera, con una finalidad eminentemente didáctica. Aún conservan algunas de ellas que se exhiben, como parte del proyecto “Bosque Románico”, en el centro expositivo Rom, en el monasterio de Santa María la Real.
Poco a poco, se perfeccionó la técnica, hasta dar con un material denominado “alabastrina”, compuesto por distintos elementos, entre ellos el polvo de alabastro, que dotaba a las maquetas de mayor realismo. El primer paso del trabajo en el taller es la elaboración del original, que requiere una intensa documentación e investigación. Sirviéndose de planos, mapas y de las nuevas tecnologías, se calculan las dimensiones y se extraen las escalas. “Para los originales utilizamos todo tipo de materiales desde arcilla, a barro, plastilina o metacrilato”, cuentan. A menudo, se trabaja por fases o tramos para ganar en detalle. Cuando está acabado, se obtiene un molde de silicona, que dará lugar a las reproducciones en alabastrina. Cada una de ellas ha de ser perfilada y retocada a mano para, después, si así lo requieren, dotarlas de color, pintándolas una a una con paciencia y esmero.
Una vez secas, las reproducciones están listas para exponerse o enviarse a cualquier punto del país e incluso del extranjero. Algunas de ellas han viajado a lugares como Rusia, París o Berlín, donde son objeto de deseo para muchos coleccionistas que valoran el “realismo y la calidad” de este patrimonio a pequeña escala y, ahora, con “A” de artesanía.




