Un año en 'aviso rojo': el Palacio de la Ribera, condenado al olvido y al vandalismo
Hace un año entró en la lista roja de Hispania Nostra ante el riesgo de ruina de este BIC.

A la izquierda recreación del Palacio de la Ribera en su estado original. A la derecha, situación actual / Amigos del Pisuerga

El Palacio de la Ribera, ubicado a los pies del Duque de Lerma cumple un año en riesgo de ruina. A finales de enero de 2025 entraba en la lista roja de Hispania Nostra por el peligro de desaparición. Una edificación con más de 400 años de antigüedad y que fue utilizada por Felipe III como residencia veraniega.
Buena parte del entonces mobiliario o azulejado se trasladó a otros edificios como el actual Palacio Real pero los muros conservan una historia que, a día de hoy, ha quedado reducida al olvido.
La zona más visible, llamada ermita, que da al río, está cerrada con cerraduras después de que asociaciones como Amigos del Pisuerga, que se encarga de mantener el entorno, viesen que la zona era frecuentada para botellones. Un peligro de seguridad y sobre todo patrimonial: "nos han preparado alguna avería ya, estamos cuidando la puerta para que no se metan porque si no se destroza todo y cuidamos lo más importante que es la ermita", explica Luis Ángel Largo, miembro de la asociación. En el interior, existe una réplica de la Virgen de San Lorenzo, patrona de la ciudad.
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En esos muros, antaño palaciegos, ahora hay grafitis. Hace 15 años se adecentó la zona por el ayuntamiento y se creo una senda para quienes transiten por eta margen derecha con bancos y embarcaderos.
Sin embargo, desde entonces poco más se ha hecho. Y es que los vehículos de limpieza, dicen Luis Ángel no se atreven a entrar en la zona. ellos creen que si se revitalizase el acceso desde la caseta de limpieza que hay junto al Duque de Lerma podría ser más visitada y menos peligrosa.
Hace unos meses el Partido Socialista propuso a través de una Proposición No de Ley en las Cortes para que la Junta tomase medidas urgentes en este entorno, aunque no llegó a materializarse. En la Cadena Ser hemos preguntado a la Delegación Territorial de la Junta en Valladolid por las actuaciones llevadas a cabo en este entorno desde la consejería de Cultura, pero aún no se ha obtenido respuesta.
Una residencia de verano
El Palacio de la Ribera fue ordenado construir por el Duque de Lerma aprovechando que Valladolid era durante esa época capital de la Corte. Su uso se destinó como villa de recreo para el rey Felipe III durante un lustro, entre 1601 y 1606.
Influenciada por el estilo renacentista, los restos de este palacete, catalogado como Bien de Interés Cultural, comenzaron a investigarse en los años 60 pese a la poca información que se encontraba entonces sobre él, más allá de los planos del cartógrafo y escribano vallisoletano Ventura Seco.
Las indagaciones permitieron conocer algunos detalles de esta fortificación, que contaba con un edificio de varias plantas, rodeado de numerosa vegetación, galerías porticadas y amplios jardines y huertas. En el acceso al mismo, se construyó un embarcadero en el que atracaban las góndolas con los invitados a las fiestas que allí realizaba la realeza.
Hace quince años, se promocionaron rutas desde el Ayuntamiento a un precio de 15 euros. Sin embargo, poco después de estas actuaciones para remozar la zona, esta cayó en el olvido: "La capilla donde se encontraba una réplica de la imagen de la Virgen de San Lorenzo se volvió a clausurar (sacando dicha imagen), el talud que da al embarcadero se volvió a llenar de vegetación y la parte baja de este histórico palacio ha recuperado un aspecto abandonado con vegetación y amplios grafitis", recuerdan desde Hispania Nostra.
En 2015, se dio una nueva oportunidad a esta zona después del trabajo realizado por la asociación cultural Amigos del Pisuerga que recuperó la zona del embarcadero que daba acceso al palacio. Para ello, desbrozaron parte del talud que da al río, colocaron un pequeño embarcadero de madera y recuperaron una parra.
Esta es la última actuación que se realizó en este aspecto antes de que la maleza volviese a campar por este terreno. Ahora, esperan que con la inclusión en esta lista, se pueda dar un nuevo impulso a uno de los elementos más antiguos -y desconocidos- de la ciudad.

Diego Villacorta
Es periodista y cubre información local y autonómica




