Decepción entre los operadores jurídicos por la decisión del Ministerio de no crear un nuevo Juzgado en Palencia
Desde hace 20 años no se abre una nueva unidad judicial en la provincia

Exterior del edificio de la Audiencia provincial de Palencia. Almudena Álvarez/EFE / A. Alvarez (EFE)

Palencia
Como un jarro de agua fría ha caído la decisión del ministerio de Justicia de dejar fuera a Palencia de la creación de nuevas plazas judiciales en la provincia y ello, a pesar de que el TSJ ha informado que "es imprescindible dotar de una plaza más a Palencia en base a las estadísticas y datos", unas cifras que, según nos confirma el decano del Colegio Oficial de Abogados de Palencia, Miguel Hermosa, han sido recabados desde la junta de jueces y el propio Colegio. Hay que remontarse al 30 de septiembre de 2010 para encontrar la última creación de un nuevo juzgado, el número 7 y, desde entonces, nada se ha movido. Tanto jueces como abogados como, desde la propia Audiencia provincial hablan de gran decepción ante el borrador del real Decreto que regula la creación de las nuevas plazas que, establece la creación de 500 nuevas plazas en España suponiendo sólo el 0,2 por ciento la creación de una nueva en la provincia.
Reproducimos a continuación el artículo de opinión del propio Miguel Hermosa a este respecto:
"No puedo dejar de compartir con los palentinos nuestra profunda decepción ante el borrador que acabamos de conocer de Real Decreto de creación de quinientas unidades judiciales para 2026, en el que no se contempla ni una sola nueva plaza para Palencia. Una medida difundida a bombo y platillo por el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.
Resulta particularmente incomprensible que se haya prescindido de Palencia, cuando el propio Consejo General del Poder Judicial, en su informe de programación de la planta judicial emitido el pasado 9 de julio de 2025, consideró imprescindible la creación de una nueva plaza en nuestro partido judicial, precisamente para atender las necesidades objetivas detectadas en materia de familia y discapacidad. Esa necesidad fue avalada y documentada con los datos remitidos por el Decano de los jueces y su junta, por el Colegio de Abogados y Procuradores, Audiencia Provincial, Fiscalía… y ratificado por la Sala de Gobierno del TSJ de Castilla y León. Se ha puesto de manifiesto la enorme carga de trabajo en los órganos civiles, en especial con competencia en familia, infancia y discapacidad, así como la conveniencia técnica de una especialización en estas materias para garantizar una tutela judicial efectiva y de calidad. También es de destacar la ingente carga de trabajo del juzgado penal único para toda la provincia o del juzgado con competencias en Violencia de Género o Mercantil.
No puede obviarse que Palencia cuenta con una población envejecida y alberga dos de los centros asistenciales más grandes de España, lo que genera una litigiosidad específica y muy intensa en el ámbito de las medidas de apoyo a las personas con discapacidad, internamientos y otras actuaciones jurisdiccionales que exigen jueces especialmente formados y órganos dotados de medios suficientes. Ignorar este dato objetivo en una programación de plazas de esta envergadura supone desconocer la realidad material de los asuntos que se tramitan diariamente en nuestros juzgados y el esfuerzo añadido que se demanda a los órganos judiciales y a los profesionales que operamos en ellos. Quinientas plazas, no una ni dos, quinientas y ni una sola se considera necesaria para nuestro territorio.
Me resulta además descorazonador que esta exclusión, se produzca después de años de colaboración leal y comprometida por parte de las instituciones palentinas con el Ministerio en materia de reformas tecnológicas, procesales, proyectos piloto y cuantas iniciativas se nos han solicitado para modernizar y hacer más eficiente el Servicio Público de Justicia. Siempre hemos estado disponibles para experimentar, ayudar, mejorar y acompañar los cambios organizativos y digitales, asumiendo costes y esfuerzos adicionales en beneficio del sistema y de la ciudadanía, con la reclamación siempre de la necesidad de reforzar estructuralmente la planta judicial que facilitase el trabajo de nuestra judicatura, el ejercicio de la abogacía y la garantía de los derechos de nuestros ciudadanos.
Por ello, el contenido del borrador de Real Decreto, tal y como está configurado, se percibe en Palencia, por los operadores jurídicos, como una nueva expresión de abandono institucional, un silencio clamoroso frente a las necesidades acreditadas de nuestros órganos judiciales y una honda fuente de decepción para quienes llevamos años trabajando lealmente por un servicio público de justicia que mejore la vida de nuestros vecinos.
Además, voy a añadir una consideración que me parece esencial y que trasciende lo estrictamente organizativo: decisiones como la contenida en este borrador erosionan de manera muy profunda la confianza de este territorio en que las instituciones del Estado conozcan, comprendan y valoren su realidad. La confianza no se pierde de un día para otro, sino a base de señales reiteradas de que, cuando llega el momento de adoptar decisiones estructurales relevantes, Palencia vuelve a quedar fuera del mapa.
Todo ello es difícilmente conciliable con un verdadero compromiso con el territorio, entendido no como un eslogan, sino como una política pública sostenible, coherente y sensible a las necesidades de provincias que han demostrado a lo largo de los años su capacidad de respuesta ante cualquier adversidad, la profesionalidad de sus gentes y su voluntad de cooperación. Palencia no es un espacio vacío al que haya que “compensar”, sino un territorio lleno de talento jurídico, cultural, social y económico, que se siente silenciado cuando no se le da voz en la planificación; olvidado cuando no se reflejan sus necesidades en las decisiones normativas; y profundamente decepcionado cuando ni siquiera se le reconoce el esfuerzo realizado.
En esta España que algunos siguen llamando “vacía”, pero que está, en realidad llena de personas e instituciones de la sociedad civil que resisten, que crecen y que viven comprometidas con su tierra, cada decisión que consolida la distancia respecto de los núcleos de poder, agranda también la sensación de abandono y de olvido. Desde Palencia, esta programación de plazas se percibe, por desgracia, como una confirmación más de esa distancia, que duele porque se sufre en silencio, se padece día a día en los tribunales y genera una honda sensación de desamparo, silencio y decepción.
Y, sin embargo, aunque no seamos un gran número, los palentinos somos profundamente tenaces. Nuestras gentes mantienen un compromiso firme con su tierra, con su cultura, con su paisaje y con un patrimonio que cuidamos y defendemos cada día, también desde los juzgados y desde las instituciones. Esa fortaleza discreta, que no siempre ocupa titulares, pero sostiene la vida cotidiana de la ciudadanía, merecería al menos no verse menospreciada por decisiones que parecen ignorar por completo esa realidad.
Que Palencia vuelva a quedar al margen de una programación de plazas de esta magnitud no es una mera incidencia técnica, es la constatación, una vez más, de una forma de gobernar que discrimina la periferia y convierte la igualdad de oportunidades en un eslogan vacío. La brecha entre quienes deciden y quienes soportan las consecuencias de sus decisiones se ensancha, se enfría y se vuelve ya, sencillamente, injustificable."

Beatriz Álvarez
Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. En Radio Palencia desde el 2000,...




