Urdir

La columna de Rafa Gallego: Urdir (30/01/2026)
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León
Ayer por la tarde, a eso de las cuatro, la nacional 630 estaba sembrada de tractores. En los caminos, en los aparcamientos cerca de las cafeterías, en eso que podríamos llamar vía de servicio desde el polígono hasta el desvío de Onzonilla, soberbias máquinas vestidas de pancartas y banderas esperaban el retorno de los protestantes que debían estar tomando un café, supongo, en alguno de los bares de la carretera. Atrás quedaba el festival de bocinas y atascos, la huella de la protesta en la ciudad enfadada.
Pensaba al ver los tractores, algunos de ellos imponentes, que en las protestas de este estilo, sin entrar en el fondo de la cuestión, la incomodidad del ciudadano que ve que llega tarde a una cita o que se ve atrapado en un carrusel de aplazamientos de su cita médica o que se encuentra con que no puede usar el tren para ese viaje que tenía previsto o que no puede llevar a los niños a la escuela o cualquier otra incomodidad grande o pequeña que pueda provocar una huelga o una manifestación, lo sitúa generalmente en contra de los que reclaman. Es un reflejo primario diría yo. Solo que la razón o la comprensión del problema o la conciencia de clase o vaya usted a saber qué, quizá le hagan ver que puede que valga la pena una pequeña o gran incomodidad para conseguir mejorar una situación que pudiera ser injusta.
Ya digo que no entro en el fondo de la cuestión y que no me planteo la justicia o injusticia de lo que se reclama. Es solo que releo lo que he escrito y me lo encuentro lleno de disyuntivas y yo siempre tiendo a escribir conjunciones copulativas y pienso que igual es que no soy yo el que tanto discute consigo mismo y que es un asunto que no vale la pena discutir. Lo que es evidente es que ayer no se podía circular por León y que en todas partes resonaban los pitidos de los tractores.
En fin, que me doy cuenta de que hay quienes urden estas protestas y hay quienes las padecen, quienes las justifican y quienes las ignoran. He utilizado el verbo urdir porque me gusta como suena, sin ninguna connotación negativa. Urdir es planificar algo contra alguien o para la consecución de algún designio, solo que con intenciones más largas y habría que saber si más oscuras.




