Piden prisión permanente revisable para el presunto asesino de un anciano que dejó su cadáver dentro de un bidón en Sotillo de la Adrada
El juicio con jurado popular comenzaba este lunes en Madrid
Imagen de la Audiencia Provincial de Madrid / Cadena SER
Ávila
La Audiencia Provincial de Madrid es el tribunal que va a juzgar al hombre acusado de asesinar en 2023 a un anciano al que cuidaba y de meter su cuerpo en un bidón con cal, unos hechos por los que la Fiscalía pide para el procesado la máxima pena: prisión permanente revisable.
Este martes han arrancado las declaraciones de testigos, agentes responsables de la investigación y peritos para determinar si, como cree la Fiscalía, el acusado mató al anciano para quedarse con su dinero en San Martín de Valdeiglesias (Madrid) y trasladó el cadáver a Sotillo de la Adrada (Ávila).
Ya han comparecido varios guardias civiles que han indicado que el 19 de septiembre de 2023 encontraron a Jaime E.M.R. en una finca de Sotillo de la Adrada (Ávila) cerrada con candado, y que éste les abrió la puerta y confesó "muy afectado" haber asfixiado el 12 de julio anterior a la víctima "en un arrebato".
Se trasladaron hasta allí alertados esa tarde por la esposa del procesado, ante la que había confesado el crimen por la mañana. En un inicio ella también fue investigada, pero el juzgado archivó la causa para ella al concluir que no había indicios de que ayudase a su pareja.
Los agentes esposaron al procesado "por su propia seguridad", ya que amenazaba con quitarse la vida, tras lo que registraron la finca y encontraron un coche con una caja de listones de madera atornillada en el maletero junto a una carretilla, han narrado.
Los expertos en Criminalística abrieron la caja, que fue hecha a medida para ocultar su contenido, y hallaron un bidón de plástico azul en el que había sido depositado el cadáver del anciano cubierto con cal.
Se apropió de más de 100.000 euros
Los agentes han indicado que el procesado tenía en su poder las tarjetas de crédito de la víctima -aunque no estaba autorizado en sus cuentas- y que, de un saldo de cerca de 118.000 euros en la fecha de la muerte de Manuel, el día del arresto sólo quedaban alrededor de 8.200.
De las tarjetas se retiraron diariamente montantes de 600 o 1.000 euros, presumiblemente por parte del acusado.
Los agentes han referido que los repetidores de telefonía ubicaron al acusado el 12 de julio en el hospital en el que estaba ingresado Manuel, de donde salieron y tras lo que el acusado "le estranguló con el cinturón de seguridad" cerca de una gasolinera próxima a Brunete.
Denuncia de desaparición en septiembre de 2023
La desaparición del anciano fue denunciada en septiembre de 2023 y la Guardia Civil detuvo al cuidador como presunto autor de su muerte y a su mujer como cómplice, según informó el instituto armado.
En ese momento el detenido se inculpó, declarando que regresaba del hospital con la víctima a la que atendía y se desató una discusión durante la que "le estranguló con el cinturón de seguridad".
Ahora, de cara al juicio, la Fiscalía pide para Jaime E.M.R. prisión permanente revisable por un delito de asesinato y 6 años de cárcel por apropiación indebida, ya que usó las tarjetas del fallecido, así como una multa de 3.600 euros.
El presunto asesino era su cuidador
El escrito de acusación del fiscal relata que la víctima, de 80 años, y su cuidador mantenían una relación laboral desde 2016, ya que la víctima lo había contratado debido a su avanzada edad y a la necesidad de cuidados.
El anciano residía en su vivienda de la Avenida de Abrantes de Madrid, pero en 2022 se trasladó a vivir a la casa del acusado y su familia en la localidad madrileña de San Martín de Valdeiglesias, ante el progresivo deterioro de su salud.
En julio de 2023 la víctima fue ingresado en un hospital y al recibir el alta el día 12 de ese mes el acusado acudió a recogerlo en su vehículo, ambos discutieron y el cuidador detuvo el coche en las carretera M-501 a su paso por Brunete, cerca de una gasolinera, donde le asfixió de forma sorpresiva, sin que pudiera defenderse y aprovechándose de su delicado estado.
La Fiscalía explica que luego el acusado trasladó el cuerpo sin vida hasta su vivienda, donde lo ocultó en el trastero dentro de un bidón, le echó cal para retrasar la descomposición del cadáver y fabricó una caja de madera para esconderlo todo.
El 19 de septiembre de 2023, tras confesar lo ocurrido a su esposa, el acusado sacó el cuerpo del trastero y lo metió en su vehículo con la intención de deshacerse de él en una finca propiedad de una amiga de la familia, situada en el paraje Zarramudo, en el término municipal de Sotillo de la Adrada (Ávila).
Sin embargo fue interceptado por agentes de la Guardia Civil, que le detuvieron y encontraron en su cartera dos tarjetas bancarias a nombre de la víctima que el acusado solía usar cuando el anciano vivía para hacerle compras, y que luego siguió usando.