Dos alcaldes socialistas

Ángel Santiago Ramos

León
Con ocasión de la festividad de las Candelas, patrona de la ciudad de Palencia, a la alcaldesa socialista se le calentó la boca y, sin reparar en la ciencia, pidió a la virgen para que guíe las decisiones de los gobernantes de este mundo.
Mas allá del desbarre intelectual y político que supone tal invocación, hay que estar un poco perdidos de programa e ideales para dejar en manos de la virgen el futuro de la humanidad.
Con alcaldes como María Andrés tiene poco futuro en este país la separación efectiva Iglesia-Estado. Así, la enseñanza de la religión seguirá en las escuelas públicas; los políticos acompañarán comitivas de actos religiosos; y una buena parte del IBI de la Iglesia, por las actividades lucrativas que llevan a cabo en sus propiedades urbanas, no llegará nunca a las arcas municipales.
Compañero de siglas de María Andrés, al alcalde de León no se le conocen este tipo de advocaciones, su enredo está más en la entelequia política de conquistar una mutación actualizada del Viejo Reino de León.
Por lo que sea, José Antonio Díez está colocando su suerte y la de la ciudad en manos de una divinidad pagana llamada Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente. Muy cuestionada en distintos ámbitos de la Comunidad, SOMACYL es la empresa que lleva a cabo las obras de la Calle Ancha, el millonario proyecto de la pasarela proyectada en el Paseo de la Condesa y de la polémica macro-central de biomasa del barrio de Puente Castro.
Para la vicesecretaria regional de los socialistas es sospechosa la intensidad de las relaciones políticas del alcalde Díez con el consejero Suárez Quiñones. Desconocemos hasta donde llegan las sospechas de Nuria Rubio. Tal vez el tiempo nos llegue a decir algo.
Una PD. De momento, la gratuidad del transporte público para los empadronados, una promesa electoral del alcalde Díez, seguirá esperando dos años más.




