El Análisis de la Semana: un nuevo “arboricidio” y la falta de humanización urbana en Aranda de Duero
Con la tala de veinte cipreses en el antiguo cementerio de San Gil, Antonio Miguel Niño rechaza la política urbanística municipal y advierte de una deriva “deshumanizada”
El Análisis de la Semana - 06/02
Aranda de Duero
El espacio de actualidad de Antonio Miguel Niño en la SER de Aranda de Duero volvió a convertirse esta semana en un altavoz crítico contra el modelo de ciudad que se está desarrollando en Aranda. El analista puso el foco en la tala prevista de una veintena de cipreses centenarios en el entorno del antiguo cementerio de San Gil, una actuación vinculada a la creación de un aparcamiento provisional que, según denunció, supone la eliminación de una zona verde sin una justificación clara ni un plan de reposición del arbolado.
Niño recordó que el cementerio de San Gil, datado en el siglo XIX tras la orden de Fernando VII de sacar los camposantos fuera de las poblaciones por razones de salubridad, alberga cipreses de gran longevidad, algunos posiblemente centenarios. “¿Cómo se repone un árbol con más de cien años de historia? Es imposible”, señaló, calificando la actuación como “otra deshumanización más de la ciudad”.
Según explicó, aunque en la memoria del proyecto no se menciona la tala, esta aparece “camuflada” en el presupuesto con una partida específica para eliminar 20 árboles, lo que considera “absolutamente inaceptable”. A su juicio, se trata de una política urbana que prioriza el asfalto y el coche frente a los espacios verdes y la calidad de vida.
Con esta decisión, Sentir Aranda incurre en una contradicción. Hace unos meses el Ayutamiento de Aranda colgó carteles en diferentes zonas de Aranda: “Hola, soy un árbol vandalizado. Quizás te molestan mis ramas y mis hojas o te aburrías o te costaba entrar en el garaje. Pero no merecía morir”. Tras esta campaña, se va a producir una acción del propio equipo de gobierno talando veinte cipreses centenarios eliminando además una zona verde de Aranda que será asfaltada.
El mensaje que se puso en diversos árboles y al que hacía referencia a Toño / SEO Cadena SER
Críticas a la falta de humanización en las obras urbanas
El colaborador de la SER amplió su crítica a otras actuaciones recientes, como la reforma del pavimento en la plaza del Rollo. Niño lamentó que, tras semanas de obras, la intervención se haya limitado a una reparación superficial del suelo, sin incorporar elementos de humanización como árboles, bancos o fuentes públicas. “Se ha perdido una oportunidad para crear un espacio más amable y pensado para las personas”, afirmó.
En este contexto, recordó proyectos de humanización planteados en el pasado, como la transformación de la antigua travesía de la N-1 en la avenida de Castilla, inspirados en modelos como el de Soria, donde las antiguas carreteras se han convertido en calles urbanas con arbolado, aceras amplias y mobiliario urbano. Para Niño, “hacer ciudades para la ciudadanía y no para los coches es una cuestión ideológica”, al igual que decidir el ancho de las calles o priorizar el transporte público.
Árboles, refugios climáticos y contradicciones municipales
Durante el espacio radiofónico, Niño también señaló la contradicción entre las campañas municipales de concienciación —como los carteles que alertan del valor incalculable de los árboles vandalizados— y las decisiones que permiten o promueven la tala de ejemplares adultos sin una reposición equivalente. Además, denunció la falta de sanciones ante actos de vandalismo contra árboles recién plantados y parques infantiles, algunos de los cuales han quedado inutilizados en cuestión de días.
El analista defendió el papel del arbolado urbano como generador de sombra, regulador térmico, sumidero de CO₂ y soporte de biodiversidad, especialmente en el casco antiguo, donde —según indicó— se han reurbanizadocalles sin plantar ni un solo árbol, a pesar de existir espacio suficiente y especies compatibles con la presencia de bodegas subterráneas.
Licitación desierta para el desarrollo del Puerto Seco
Durante el espacio radiofónico, Antonio Miguel Niño se refirió también a la licitación para el desarrollo del futuro Puerto Seco de Aranda, que ha quedado desierta al no presentarse ninguna empresa al concurso público, pese a que desde el Ayuntamiento se había insistido en el supuesto interés del sector logístico. El analista mostró su sorpresa ante esta situación y cuestionó el relato oficial, señalando la contradicción entre ese “gran interés” anunciado y la ausencia total de ofertas. Asimismo, expresó dudas sobre el procedimiento seguido y sobre la competencia del órgano de contratación, al tratarse de una concesión de un bien público a largo plazo, recordando que debería ser el Pleno municipal quien asumiera esa responsabilidad y no el alcalde.
Cultura, acceso y brecha digital
El espacio abordó también la venta de abonos del ciclo de teatro, que se ha agotado por completo, dejando sin entradas sueltas a una parte de la población. Niño celebró la gran afición teatral de Aranda, pero alertó del problema de accesibilidad que supone que el 100% de las localidades se vendan por internet, excluyendo a personas sin recursos o habilidades digitales. Como posibles soluciones, planteó reservar cupos para venta presencial o reorganizar la programación para evitar que los espectáculos de mayor tirón concentren la demanda inicial.
Pluralidad informativa y 40 aniversario de la SER
La intervención concluyó con una reflexión sobre la importancia de la pluralidad informativa, coincidiendo con el 40 aniversario de Radio Aranda – Cadena SER. Niño agradeció el papel de la emisora como espacio de voces diversas y recordó sus primeros contactos radiofónicos en los años 80, reivindicando la radio como un medio vivo, cercano y fundamental para la democracia local.
“Larga vida a la radio, larga vida a la SER”, concluyó el analista, en un cierre tan reivindicativo como emotivo, fiel a su estilo “auténtico y genuino”.